Domingo al mediodía. Postal de un país carnívoro:
- Vos avisame cuando estén las papas y la ensalada, así yo bajo la comida.
(Mi vecino haciendo un asado en el techo y hablando con su hijo).
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lunes, 14 de noviembre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
Incógnita
Subte B. Jueves 9 de la noche. No podía ser tan difícil conseguir un asiento a esa hora y con una panza ostensible de 7 meses, pero sucedió: vagón lleno y gente que se hubiera sacado los ojos con una cuchara sólo para no tener que levantarse. Así es como formulo mi mantra urbano para mis adentros: "bueno, muchachos, uno de ustedes va a tener que perder: es cuestión de (poco) tiempo". Una pareja acaramelada frente a mi abdomen: ella focaliza mi mitad de cuerpo y le dice a él, al oído: "Está embarazada, me parece". Él me mira y le dice "nooooo". Ella insiste: "sí, está embarazada, habría que dejarla sentar". Él chista, esquiva la mirada y hace como que no se dio cuenta. Llegamos a la próxima estación y un asiento se libera, justo delante del caballero que tenía oportunidad de sumar puntos para su dama y que ella no evaluara firmemente la posibilidad de llegar siquiera a Est. Lacroze con ese mamarracho. Me siento y me quedo mirándolo fijo hasta llegar a la otra parada. Él me mira; primero interpreta que lo quiero conquistar, luego entorna los ojos y se da cuenta de que es una burla, y trata de mantenerse firme mientras me le sonrío. Finalmente, decide ser el primero en desviar la línea de fuego y le dice a ella, en un rapto de lucidez: "sí, al final estaba embarazada". Una oportunidad menos para ser digno y quedar bien con su cita gracias a algo muy barato.
martes, 12 de abril de 2011
Cultas
—La otra vez estaba mirando una película en no sé donde. Bah, no hay muchas posibilidades: los únicos canales que miro son Film & Arts y Europa-Europa.
(Profesora de seminario, tratando de comentar algo mediático)
Tal vez por mi apego a lo bizarro y mi inocultable pasión por los programas basura, no hay nada más irritante que la gente que se jacta de no ver televisión o, peor, que dice que sólo ve cosas culturosas: ni siquiera caen en la tentación del noticiero. Hace algunos meses, dos chicas que recién salían de un curso de teatro —a juzgar por su conversación—, competían por ver quién de las dos era menos apegada a los huecos de la vergüenza televisiva:
—Claro, sí, actuando parecía una mezcla de Pablo Echarri y Nicolás Cabré.
—Ah, no sé, porque yo no miro televisión.
—Claro, yo tampoco, pero bueno, sé los nombres porque mi mamá sí prende el televisor, y no puedo evitar conocerlos.
—Bueno, miento: en realidad miro televisión, pero lo único que veo es Canal À.
—Ah, sí, eso sí: yo tampoco veo nada, pero sí miro Canal À, que está buenísimo.
Casi me introduzco en la senda de sus puñales de culpa mediática para decirles que si no conocen a Jacobo Winograd nunca van a entender nada sobre los frutos menemistas más allá de 1999, y que si miraban Canal À cuando Silvina Chediek le pedía a su sufrido co-conductor (Esteban Morgado) que tocara la guitarra y cantaba bajito, en un intervalo de comentarios art friendly idiotas, ahí sí que se merecen el infierno y ni 15 minutos de tv increíble. Hagamos la ola, por favor, que ahí viene la Pradón y si nos portamos bien nos va a bailar salsa como hace 20 años, pero tal como está ahora. Un deleite.
martes, 1 de marzo de 2011
Casi
Ese instante en el que la solidaridad te exuda por los poros. En la que creés que vas a demostrarle a la Humanidad —o a la porción con la que te encontrás en ese momento— cómo es que se hacen las cosas. Claramente, todos van a recordar tu acción y dirán "sí, a partir de mañana comenzaré a vivir la mitad de mi suerte" pero con otra actitud ante la vida. Cuando los culpables y los evasivos no tendrán dónde escaparse. El instante en el que los que son valerosos como vos te miran diciendo "vos jugás en nuestra vereda", y el objeto de tu arrojo se emociona hasta las lágrimas y decide ponerle tu nombre a su próximo perro —si es que te lo pregunta. ¿Saldrás en la televisión, te harán una nota en el diario? Qué pena que no es 31 de diciembre a la noche, porque podría ser el último acto heroico del año, ése que le enseñe a los demás cómo comportarse en los siguientes 12 meses. ¿Vendrán los primeros mandatarios a saludarte, o la gente te llevará en andas hasta la puerta de tu casa y, en mitad del camino, pararán para comprarte cerveza negra?
No.
Porque también, y principalmente, es ese instante en el que la solidaridad te da una puñalada por la espalda. Por eso, quiero avisar que
Yo ya utilicé mi crédito. Confundí hinchazón con embarazo en un 99 repleto.
No.
Porque también, y principalmente, es ese instante en el que la solidaridad te da una puñalada por la espalda. Por eso, quiero avisar que
CADA TRES MESES, NOS TOCA EQUIVOCARNOS Y PEDIR EN VOZ ALTA UN ASIENTO PARA UNA MUJER QUE NO ESTÁ EMBARAZADA.
Yo ya utilicé mi crédito. Confundí hinchazón con embarazo en un 99 repleto.
Hasta junio, no me preocupo más.
jueves, 15 de julio de 2010
Visita
Subte C. Estación Moreno. 22 hs.
El tren comienza a frenar y el chico se acerca a la salida, dispuesto a bajarse del vagón. Mientras se asoma la estación, golpea la puerta todavía cerrada con dos "toc" y apoya su oreja en el vidrio. Gesto de desconcierto y "no hay nadie", me dice. Se ríe, la puerta por fin se abre y él se va.
El tren comienza a frenar y el chico se acerca a la salida, dispuesto a bajarse del vagón. Mientras se asoma la estación, golpea la puerta todavía cerrada con dos "toc" y apoya su oreja en el vidrio. Gesto de desconcierto y "no hay nadie", me dice. Se ríe, la puerta por fin se abre y él se va.
martes, 15 de junio de 2010
Caballosos
Podrán quejarse de los colectiveros, de los programadores de computación, de los ingenieros o de los traumatólogos. Pero la variedad de hombres menos caballeros del mundo, sin duda, es la de los "académicos" (englóbese aquí a los becarios e investigadores en todas sus adscripciones y grados, no necesariamente a los hinchas de Racing). Ellos:
* pueden fisurarte una costilla de un codazo, si pasa un canapé cerca en el break de un encuentro;
* pueden tapar una pregunta tuya con una observación pretendidamente sesuda pero que en verdad se corresponde con otro adjetivo terminado en "uda"
* nunca te van a dejar paso en el ascensor de puerta automática, que cierra pronto, así como jamás van a cerrar la pesada puerta corrediza de los elevadores más antiguos;
* se olvidan de tu nombre y de tu presencia si, en el transcurso de una conversación, ven pasar a una vaca sagrada de las ciencias sociales, a quien le pueden pedir una participación en su próxima revista o libro.
Hoy, en un congreso tan aburrido como inútil, me encontré con uno de ésos. Peinado prolijo, pendrive colgado del cuello con un cordón, pantalón más subido de lo aconsejable y 72 diapositivas para explicar en 12 minutos aprox. Cuando finalizaron nuestras exposiciones, me dijo que no sabía cómo volver a Capital Federal, así que "si no me molestaba" iba a imitarme en la elección del colectivo. Yo estaba sumamente apurada porque quería llegar a gimnasia (y sí), pero me pareció poco solidario no esperarlo a que retire su certificado, que compre agua mineral y que decida que era un momento propicio para cruzar la calle. Pasó el 88, que me dejaba genial en la puerta del gimnasio, pero me dije que tenía que ayudar a este buen desorientado. Llegó un 96 —colectivo en el que confluíamos—, pero que iba por autopista: a él le servía y a mí no. Lo puse a prueba: "andá vos, que te deja bien; yo tengo que esperar el otro". Ni lo dudó: contó sus monedas, me preguntó 3 veces dónde tenía que bajarse y partió sin decir ni chau. Yo tuve que esperar 10 minutos más la llegada del 96 correcto, y me perdí la clase de gimnasia.
Podrán quejarse de los colectiveros, de los programadores de computación, de los ingenieros o de los traumatólogos. Pero la variedad de hombres menos caballeros del mundo, sin duda, es la de los "académicos".
* pueden fisurarte una costilla de un codazo, si pasa un canapé cerca en el break de un encuentro;
* pueden tapar una pregunta tuya con una observación pretendidamente sesuda pero que en verdad se corresponde con otro adjetivo terminado en "uda"
* nunca te van a dejar paso en el ascensor de puerta automática, que cierra pronto, así como jamás van a cerrar la pesada puerta corrediza de los elevadores más antiguos;
* se olvidan de tu nombre y de tu presencia si, en el transcurso de una conversación, ven pasar a una vaca sagrada de las ciencias sociales, a quien le pueden pedir una participación en su próxima revista o libro.
Hoy, en un congreso tan aburrido como inútil, me encontré con uno de ésos. Peinado prolijo, pendrive colgado del cuello con un cordón, pantalón más subido de lo aconsejable y 72 diapositivas para explicar en 12 minutos aprox. Cuando finalizaron nuestras exposiciones, me dijo que no sabía cómo volver a Capital Federal, así que "si no me molestaba" iba a imitarme en la elección del colectivo. Yo estaba sumamente apurada porque quería llegar a gimnasia (y sí), pero me pareció poco solidario no esperarlo a que retire su certificado, que compre agua mineral y que decida que era un momento propicio para cruzar la calle. Pasó el 88, que me dejaba genial en la puerta del gimnasio, pero me dije que tenía que ayudar a este buen desorientado. Llegó un 96 —colectivo en el que confluíamos—, pero que iba por autopista: a él le servía y a mí no. Lo puse a prueba: "andá vos, que te deja bien; yo tengo que esperar el otro". Ni lo dudó: contó sus monedas, me preguntó 3 veces dónde tenía que bajarse y partió sin decir ni chau. Yo tuve que esperar 10 minutos más la llegada del 96 correcto, y me perdí la clase de gimnasia.
Podrán quejarse de los colectiveros, de los programadores de computación, de los ingenieros o de los traumatólogos. Pero la variedad de hombres menos caballeros del mundo, sin duda, es la de los "académicos".
jueves, 3 de junio de 2010
Basurera
Lo recuerdo como si fuera ayer, porque en realidad sucede todos los días.
Me parece estar viéndola: pijama ochentoso, pantuflas peludas, parada en el borde de su umbral. Algo torpe, algo desabrida, se dispone a cumplir con su actividad física espontánea del día (posiblemente, la única): con el brazo derecho tieso y una leve inclinación hacia adelante, arroja su bolsa de basura en diagonal, hacia el cantero que compartimos y que, en el borde que da al empedrado, oficia de depósito de residuos con los siguientes requisitos:
Detesto a la gente sucia full time, pero mucho, mucho más, odio a la que es limpia de la puerta para adentro. Condensan lo peor de la convivencia urbana.
Me parece estar viéndola: pijama ochentoso, pantuflas peludas, parada en el borde de su umbral. Algo torpe, algo desabrida, se dispone a cumplir con su actividad física espontánea del día (posiblemente, la única): con el brazo derecho tieso y una leve inclinación hacia adelante, arroja su bolsa de basura en diagonal, hacia el cantero que compartimos y que, en el borde que da al empedrado, oficia de depósito de residuos con los siguientes requisitos:
a. Sólo el borde del cantero, no todo;
b. Sólo a partir de las 20 hs., no antes.
No obstante, estas dos condiciones parecen no importarle a ella, que fuera de hora y sin tener en cuenta mis esfuerzos botánicos por cultivar plantas en la mitad no contaminada, tira sus porquerías sin culpa. Eso ocasiona, por ejemplo, que los pañales de su nena queden esparcidos por la calle, que tengamos que ver bolsas desde el sábado a la tarde hasta el domingo a la noche, o que yo me vea obligada a sugerir a los gritos, en su puerta, quién fue la maleducada que instaló su basura sobre las plantas.Detesto a la gente sucia full time, pero mucho, mucho más, odio a la que es limpia de la puerta para adentro. Condensan lo peor de la convivencia urbana.
domingo, 2 de mayo de 2010
Feriantes
Fui a la Feria del Libro.
Mi concubinovio era uno de los firmantes invitados del día. Eso, muy lindo.
Pero el balance de todo lo demás:
* Libros muy, pero muy caros.
* Mucha, pero mucha gente.
* Ningún, pero ningún mapa o indicación para encontrar stands.
* Nada, pero nada de Brancamenta para degustar.
Pensaba buscar EL libro que me revelara los vericuetos de mis temas de trabajo, LA novela que me dejara impávida frente a las páginas, sin poder hacer otra cosa, pero, al final, me llevé Aventuras íntimas de Belle de Jour - Diario de una prostituta. La Feria me suele funcionar para esas cosas.
Mi concubinovio era uno de los firmantes invitados del día. Eso, muy lindo.
Pero el balance de todo lo demás:
* Libros muy, pero muy caros.
* Mucha, pero mucha gente.
* Ningún, pero ningún mapa o indicación para encontrar stands.
* Nada, pero nada de Brancamenta para degustar.
Pensaba buscar EL libro que me revelara los vericuetos de mis temas de trabajo, LA novela que me dejara impávida frente a las páginas, sin poder hacer otra cosa, pero, al final, me llevé Aventuras íntimas de Belle de Jour - Diario de una prostituta. La Feria me suele funcionar para esas cosas.
jueves, 28 de enero de 2010
Carneros
Basta de hombres que miran con cara de sufrimiento cuando se desocupa un asiento del colectivo entre una mujer y ellos. Subordinándose con dolor al ritual de caballeros de ceder ese lugar al sexo femenino, algo en ellos se rebela y piensan que podrían, por esa vez, transgredir esa costumbre. Así, ponen cara de "me voy a desmayar del cansancio" y dejan 1 segundo para que te sientes, mientras te observan con gesto de dolor.
Obvio, siempre les digo que se sienten ellos, pero pienso si ya no teníamos suficiente con las señoras que, sólo en esa circunstancia, quieren aparentar más años y más achaques para ganar el premio de la sentadera. Siéntense y pongan cara de póker, insoportables.
Obvio, siempre les digo que se sienten ellos, pero pienso si ya no teníamos suficiente con las señoras que, sólo en esa circunstancia, quieren aparentar más años y más achaques para ganar el premio de la sentadera. Siéntense y pongan cara de póker, insoportables.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Sonoridad
Odio a los que difunden su música insoportable en sus celulares último modelo a bordo del colectivo. Pero ése es un rechazo moderno, propio de la tecnología avasallante. Tengo otro odio mucho más artesanal e insoportable, que se actualiza en cada viaje de transporte público: detesto con todo mi ser los ruidos a besos.
Sopapas, pitidos, sellos, mmmmhhhhs, smacks, plops y otras onomatopeyas o sonidos indescifrables que me enojan de manera sublime. Lo peor (hacía mucho que no escribía "lo peor"), es que siempre se trata de parejas que casi no hablan, o que sólo se comunican para debatir acerca de esos mismos besos pegajosos, sonoros y totalmente desestimulantes, con comentarios al estilo de "no me muerdas", "ah, ¿así que creés que ya tuviste un beso como éste?" o "mejor no hablar de eso, besémonos".
Ayer me acordé de cuánto me molestaba ese ritual amoroso cuando elegí uno de los asientos que más me gustan (el último de la fila larga, al lado de la ventanilla) y, en el otro extremo, una pareja no paraba de smackearse y de hablar frases de sólo 2 ó 3 palabras por vez. Rememoré, también, un viaje atestado en la línea E en hora pico, bien temprano, cuando se subió una pareja en la que ella se hacía la profundamente dormida, se acostaba sobre él 2 segundos, los otros 2 segundos lo besaba (con ruido, obvio) y los 2 segundos siguientes volvía a hacerse la dormida. Así, ininterrumpidamente desde Virreyes a Bolívar, a 10 centímetros de mi cara.
Sí, yo también tengo raptos de viejachotismo. Y a mucha honra.
Sopapas, pitidos, sellos, mmmmhhhhs, smacks, plops y otras onomatopeyas o sonidos indescifrables que me enojan de manera sublime. Lo peor (hacía mucho que no escribía "lo peor"), es que siempre se trata de parejas que casi no hablan, o que sólo se comunican para debatir acerca de esos mismos besos pegajosos, sonoros y totalmente desestimulantes, con comentarios al estilo de "no me muerdas", "ah, ¿así que creés que ya tuviste un beso como éste?" o "mejor no hablar de eso, besémonos".
Ayer me acordé de cuánto me molestaba ese ritual amoroso cuando elegí uno de los asientos que más me gustan (el último de la fila larga, al lado de la ventanilla) y, en el otro extremo, una pareja no paraba de smackearse y de hablar frases de sólo 2 ó 3 palabras por vez. Rememoré, también, un viaje atestado en la línea E en hora pico, bien temprano, cuando se subió una pareja en la que ella se hacía la profundamente dormida, se acostaba sobre él 2 segundos, los otros 2 segundos lo besaba (con ruido, obvio) y los 2 segundos siguientes volvía a hacerse la dormida. Así, ininterrumpidamente desde Virreyes a Bolívar, a 10 centímetros de mi cara.
Sí, yo también tengo raptos de viejachotismo. Y a mucha honra.
jueves, 20 de agosto de 2009
Fragancias
Momentos de sol que atacan cuando uno apostaba a los 5 grados bajo cero.
Humedad persistente que hace añorar los escenarios más áridos del planeta.
Un calor que viene de afuera, se consolida desde adentro y emana con prepotencia.
En estos días que pasaron, primaverales y esquizofrénicos,
ME CANSÉ DE CONVIVIR CON GENTE OLOROSA EN EL COLECTIVO
Que el frío congele los aromas en los tejidos no quiere decir que es posible pasarse todo el invierno sin lavarse la campera, sin bañarse y sin cuidarse de que hay seres humanos que tienen derecho a una calidad de vida mejor a bordo del transporte público. En un intento más, de los inútiles e innecesarios que suelen salir desde Insolada, convoco a la población viajante a realizar un folclórico apartheid del buen gusto cuando alguno de esos indeseables, con sólo mover los brazos para poner las monedas en la máquina de boletos, nos indica su presencia.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Trivia
¿A qué no saben a quién escuché hoy? Como los lectores de Insolada ya conocen a los clásicos de este blog, considero que no es necesario que cite la fuente. Tan sólo las ideas, a saber:
"El domingo fui a La Salada y les puedo decir que la gente negra es más buena que nosotros, porque son todos laburantes".
"Es increíble que la gente pasa con sus bolsos por un puentecito al que le faltan las maderas y si pisás mal te caés al Riachuelo. Vos mirás alrededor y es pura falabella, todo falabella*".
* Léase favela.
¿Quién es el famoso?
a. Mi vecina Coca (que está un poco guardada porque el invierno y la noche temprana la deprimen).
b. El panadero de La Veloz (para los que están desde el principio).
c. Mi profesora de gimnasia (la banco porque sus clases me hacen efecto).
d. Mi mamá (sí, la que divaga sobre los desenlaces de la inseguridad en mi persona).
e. Mi papá (sí, el de los comentarios sobre salud reproductiva).
f. La Negra (mi supergatadiva, que por cercanía temática puede entrar en este concurso).
"El domingo fui a La Salada y les puedo decir que la gente negra es más buena que nosotros, porque son todos laburantes".
"Es increíble que la gente pasa con sus bolsos por un puentecito al que le faltan las maderas y si pisás mal te caés al Riachuelo. Vos mirás alrededor y es pura falabella, todo falabella*".
* Léase favela.
¿Quién es el famoso?
a. Mi vecina Coca (que está un poco guardada porque el invierno y la noche temprana la deprimen).
b. El panadero de La Veloz (para los que están desde el principio).
c. Mi profesora de gimnasia (la banco porque sus clases me hacen efecto).
d. Mi mamá (sí, la que divaga sobre los desenlaces de la inseguridad en mi persona).
e. Mi papá (sí, el de los comentarios sobre salud reproductiva).
f. La Negra (mi supergatadiva, que por cercanía temática puede entrar en este concurso).
lunes, 3 de noviembre de 2008
Cariño
Para superar los posts previos de carácter asquerosiento —porque, como todos los chicos, este blog también tiene migas del año pasado en los bolsillos, olores indescifrables y pañuelos que deberían ser confiscados—, pasemos a otro tema.
El jueves una banda de floggers humanistas me dio un abrazo gratis en la esquina de Corrientes y Uruguay. Con beso en la mejilla y todo.
Me dejé.
La cercanía de los 27 me pone blanda. Uf.
El jueves una banda de floggers humanistas me dio un abrazo gratis en la esquina de Corrientes y Uruguay. Con beso en la mejilla y todo.
Me dejé.
La cercanía de los 27 me pone blanda. Uf.
sábado, 31 de mayo de 2008
Afecto
Debido a la irrupción de una persona insufrible en mi panorama social (cuya presencia, espero, no se extienda hasta lo exasperante), me veo obligada a formular la siguiente afirmación:
si querés sentirte como en familia, considerá a ese ser indeseable como el pavo del Día de Acción de Gracias, como el cordero de Navidad, como el pan dulce con la sidra, como la torta amarilla y blanca bien fea de las comuniones, como el asado de los domingos, es decir: como todo aquel manjar ante el que se reúnen los miembros de un grupo que parece formarse en razón del cariño.
NO HAY MEJOR SENTIDO DE COMUNIDAD QUE EL CIMENTADO SOBRE EL ODIO COLECTIVO A UN INSOPORTABLE
Nada de Imagine cantado por John,
nada de yoga descalzos adorando al senji,
nada del barato, baratísimo Osho,
nada de psychoreuniones en Acción Católica,
si querés sentirte como en familia, considerá a ese ser indeseable como el pavo del Día de Acción de Gracias, como el cordero de Navidad, como el pan dulce con la sidra, como la torta amarilla y blanca bien fea de las comuniones, como el asado de los domingos, es decir: como todo aquel manjar ante el que se reúnen los miembros de un grupo que parece formarse en razón del cariño.
martes, 22 de abril de 2008
Toboganes
1° posta: bolichón de Retiro, hamburguesas de dudosa procedencia (quiebro mi regla de no comer carne) y partido de Boca, supuestamente importante, que convoca a muchos hombres ansiosos de gritos de gol.
2° posta: kiosco de diarios de Retiro, donde por fin, después de tanto tiempo de mirarlo en exposición, compro el periódico paraguayo ¡Esto!, pleno de sangre, cuerpos cercenados, mujeres en contacto físico y palabras en guaraní que me hacen perder el desarrollo de los hechos.
3° posta: salón de estar muy top, en el que tengo acceso a internet y, mientras me doy cuenta de todo lo que me cuesta desconectarme, llego a la conclusión de que este lugar amedrenta a los hinchas xeneizes vestidos con camisas rosas (puaj!), porque no pueden putear como quisieran y levantarse con gestos grandilocuentes.
4° posta: el café siempre es muy chico en todos lados. Acá también.
5° posta: los dejo con una hermosa crónica electoral para que lean a sus seres queridos, sobre una jovencita que concurre por primera vez a las urnas, ahora que un candidato progresista ha ganado las elecciones en Paraguay. Por supuesto, como es mi costumbre, destacaré las partes que me parezcan más interesantes.
GLORIA JARA CONTÓ POR QUIÉN VA A DEPOSITAR SU VOTO EL DOMINGO
La morenaza dijo que a las 10 de la mañana va a estar firme al pie del cañón para votar por el candidato de su preferencia.
"Volví a desfilar porque nuestro trabajo es ése, acepté y volví a hacer otras tres pasadas porque un admirador quiso verme en privado con un grupo de amigos*, pero el monto que pagó sólo mi manager lo maneja, lo único que puedo decir es que se trata de una cifra muy elevada pero solamente él maneja", confesó la top. Upéi ya contó que este domingo va a votar por Lino Oviedo**. Manifestó que se va a levantar temprano para vestirse como una diosa y estar presente. "Nunca en mi vida voté*** y ésta es la primera vez que voy a asumir mi compromiso de ciudadana", contó ella.
2° posta: kiosco de diarios de Retiro, donde por fin, después de tanto tiempo de mirarlo en exposición, compro el periódico paraguayo ¡Esto!, pleno de sangre, cuerpos cercenados, mujeres en contacto físico y palabras en guaraní que me hacen perder el desarrollo de los hechos.
3° posta: salón de estar muy top, en el que tengo acceso a internet y, mientras me doy cuenta de todo lo que me cuesta desconectarme, llego a la conclusión de que este lugar amedrenta a los hinchas xeneizes vestidos con camisas rosas (puaj!), porque no pueden putear como quisieran y levantarse con gestos grandilocuentes.
4° posta: el café siempre es muy chico en todos lados. Acá también.
5° posta: los dejo con una hermosa crónica electoral para que lean a sus seres queridos, sobre una jovencita que concurre por primera vez a las urnas, ahora que un candidato progresista ha ganado las elecciones en Paraguay. Por supuesto, como es mi costumbre, destacaré las partes que me parezcan más interesantes.
GLORIA JARA CONTÓ POR QUIÉN VA A DEPOSITAR SU VOTO EL DOMINGO
La morenaza dijo que a las 10 de la mañana va a estar firme al pie del cañón para votar por el candidato de su preferencia.
"Volví a desfilar porque nuestro trabajo es ése, acepté y volví a hacer otras tres pasadas porque un admirador quiso verme en privado con un grupo de amigos*, pero el monto que pagó sólo mi manager lo maneja, lo único que puedo decir es que se trata de una cifra muy elevada pero solamente él maneja", confesó la top. Upéi ya contó que este domingo va a votar por Lino Oviedo**. Manifestó que se va a levantar temprano para vestirse como una diosa y estar presente. "Nunca en mi vida voté*** y ésta es la primera vez que voy a asumir mi compromiso de ciudadana", contó ella.
Diario ¡Esto!, semana del 17 de abril de 2008
* Say no more.
** Say no more II.
*** Psst, ahora todos tenemos 18 (o 20, no sé a qué edad comienzan a votar en Paraguay) y la única que cumple años soy yo.
martes, 15 de abril de 2008
MiniEstablo
Y entre otras imbecilidades que se me ocurren mientras viajo en subte y no puedo concentrarme para estudiar, hoy se me ocurrieron estas cuestiones que pueden reunirse en un único motivo: el de hacer caso a la deidad y observar la paja en el ojo propio. Paso a enumerar:
1. Viajé con el gigante de Crónica, ése que tiene voz de trueno y al que se lo conoce por la frase "¡qué pitufo éste!", en la presentación de la gloriosa noticia sobre el pitufo Enrique.
Observación autorreferencial: ¿por qué cada vez que me encuentro con alguien conocido pero no tanto, cuasi bizarro, se me ocurren varias cosas para decirle, aunque no tengo la más mínima intención de hablarle? Lo mismo me sucedió cuando coincidí subterráneamente con el Reverendo Douglas Vinci. Vale aclarar que, en aquella ocasión, tampoco me comuniqué.
2. Soy muy intolerante con los olores desagradables en el transporte público y no tengo ningún problema en cambiarme de asiento o de mencionar el conflicto si alguien viola esta regla de respetuosa convivencia.
Observación autorreferencial: ¿por qué, si el aire caliente tiende a subir y el aliento es una emanación cálida, me llegan los asquerosos vahos de vino, ajo y cigarrillo de ayer, provenientes de las bocas que respiran sobre mi cabeza cuando yo voy sentada en el colectivo o en el subte?
3. Casi nunca me he anotado en cursos de idiomas, porque sé de mi inhabilidad constitutiva y de mi inconstancia ídem. Este año fue la segunda vez en mi vida en que lo intenté y hoy fue mi primera clase.
Observación autorreferencial: ¿por qué, si necesito de un estímulo de enseñanza apto para continuar con el cuatrimestre, me tocan la profesora con cara de alienada de Academias Pitman y el alumno senior que insiste en demostrar que sabe más, con una camisa horrible, con un hediondo perfume de pino y extraordinarias ganas de comunicarse con el resto del curso?
1. Viajé con el gigante de Crónica, ése que tiene voz de trueno y al que se lo conoce por la frase "¡qué pitufo éste!", en la presentación de la gloriosa noticia sobre el pitufo Enrique.
Observación autorreferencial: ¿por qué cada vez que me encuentro con alguien conocido pero no tanto, cuasi bizarro, se me ocurren varias cosas para decirle, aunque no tengo la más mínima intención de hablarle? Lo mismo me sucedió cuando coincidí subterráneamente con el Reverendo Douglas Vinci. Vale aclarar que, en aquella ocasión, tampoco me comuniqué.
2. Soy muy intolerante con los olores desagradables en el transporte público y no tengo ningún problema en cambiarme de asiento o de mencionar el conflicto si alguien viola esta regla de respetuosa convivencia.
Observación autorreferencial: ¿por qué, si el aire caliente tiende a subir y el aliento es una emanación cálida, me llegan los asquerosos vahos de vino, ajo y cigarrillo de ayer, provenientes de las bocas que respiran sobre mi cabeza cuando yo voy sentada en el colectivo o en el subte?
3. Casi nunca me he anotado en cursos de idiomas, porque sé de mi inhabilidad constitutiva y de mi inconstancia ídem. Este año fue la segunda vez en mi vida en que lo intenté y hoy fue mi primera clase.
Observación autorreferencial: ¿por qué, si necesito de un estímulo de enseñanza apto para continuar con el cuatrimestre, me tocan la profesora con cara de alienada de Academias Pitman y el alumno senior que insiste en demostrar que sabe más, con una camisa horrible, con un hediondo perfume de pino y extraordinarias ganas de comunicarse con el resto del curso?
miércoles, 26 de marzo de 2008
Circularidad
Que la gente se vaya durante el feriado del 24 de marzo,
no sepa la razón por la que es un día para recordar por siempre
(no para irse a la playa)
y hoy tengamos que ver a los hijos de los estancieros,
vestidos con remeras de Superman y protestando en Libertador y Olleros,
es un continuum argentino asqueroso.
no sepa la razón por la que es un día para recordar por siempre
(no para irse a la playa)
y hoy tengamos que ver a los hijos de los estancieros,
vestidos con remeras de Superman y protestando en Libertador y Olleros,
es un continuum argentino asqueroso.
sábado, 22 de marzo de 2008
Triunfalismo
(Publicidad colgada a la altura de los ojos del que se sienta en un inodoro instalado en el baño de un shopping)
¿En cuál ciudad viven?
Porque en la que yo vivo —que es donde se encontraba también este aviso—, cada tres minutos puedo percibir:
pero un éxito cada tres minutos, eso sí que no lo he vivido.
Milagros de la música pop sólo para entendidos.
AL RITMO DE TU CIUDAD
FM BLA, BLA, BLA
UN ÉXITO CADA TRES MINUTOS
¿En cuál ciudad viven?
Porque en la que yo vivo —que es donde se encontraba también este aviso—, cada tres minutos puedo percibir:
embotellamientos
oleadas de fastidio respirable
insultos y reconvenciones algo fascistoides
niños sin nada que necesitan todo
animales enflaquecidos viviendo los reveses del cariño snob
gente con ganas de huir y preguntándose cuándo viene el próximo fin de semana largo
pero un éxito cada tres minutos, eso sí que no lo he vivido.
Milagros de la música pop sólo para entendidos.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Comunicación
Máxima del día de hoy: no se pueden tomar colectivos que circulan por las estaciones que no corresponden a nuestros croquis natal, es decir, aquellas cuadrículas urbanas por las que uno pasa incansablemente desde hace varios años.
En Lanús puedo saber específicamente dónde para el ómnibus N°3.459.032, dado que mi memoria ha enlazado locales cerrados y vigentes, semáforos que funcionan y afiches peronistas que, en conjunción, arrojan la coordenada exacta del poste numerado donde se detiene el colectivo que se requiere abordar.
En cambio, en otras estaciones (de medianas a grandes), esa posibilidad se anula por completo.
Ficha didáctica para comprender la indicación:
Ayer me equivoqué el sentido de la línea del subte A (tomé el que iba para Primera Junta en lugar del que se dirigía a Plaza de Mayo) y quedé varada en Plaza Miserere. Es decir, no confundí ni debatí el significado de la existencia de esa línea de subterráneo, sino que viajé en dirección contraria a mi conveniencia. Considerando que ya estaba a mitad de camino y que no correspondía rehacer el trayecto completo, deduje que algún maldito colectivo de Once podía acercarme hasta mi casa. Según testimonios de los eternos deambulantes de esa plaza, supe que el 86 podía auxiliarme en esta campaña y que la parada no estaba lejos.
Hasta allí llegué y, en el breve camino, encontré:
- 2 filas de 50 personas cada una, que confluían en el mismo poste;
- 1 colectivo 86 que llegó, hizo descender a algunos pasajeros y se fue, sin que nadie subiera;
- Otro colectivo 86 que, ese sí, iba tragándose una fila cansada y algo malhumorada de gente.
Frente a la confusión en la que me encontraba —perderme geográficamente hace que me pierda mentalmente—, le consulté a la chica de la hilera de al lado en cuál de las dos filas era correcto esperar el 86.
—En las dos —me contestó.
—Ah, ¿y entonces por qué recién llegó un 86 y se fue, medio vacío, sin que nadie lo tomara? —terminé de nublarme conceptualmente yo.
La chica me miró con cara de desconcierto y una mujer que estaba atrás, que no tenía rasgos que demostraran mucha más cordura que los míos, comenzó a sonreírme y a decirme "bueno, sí, sí", como si yo estuviera drogada, loca o borracha. No hay nada peor que darse cuenta de que una está dando esa imagen, porque comienza a desarrollar actitudes que confirman, ya sin dudas, lo que el otro está pensando, a saber:
1. Desarrollé explicaciones sobre el 86 fantasma que había visto y que se había ido sin conquista de pasajeros;
2. Concluí mi exposición con un "¡Me están contestando como si estuviera loca!", lo que afirmó aún más la presunción anterior;
3. Como si fuera una opción terapéutica, la chica —que me guardaba un poco más de respeto— me contestó lo nunca preguntado: "Es que el que están tomando ahora va por la autopista", lo que no me ayudó en absolutamente nada;
4. Finalmente, me quedé tildada al costado de la fila evaluando que ese vehículo me llevaría a la dimensión desconocida; por eso, di media vuelta y regresé al subte, haciendo el trayecto que debería haber comenzado hace 20 minutos y que se alargaría 20 minutos más.
No tomen colectivos en estaciones grandes a las que no están acostumbrados. Las ambulancias de Salud Mental están ahí, patrullando y observando a todo el que demuestre su verdadera patología sólo por no tener una GuíaT a mano.
En Lanús puedo saber específicamente dónde para el ómnibus N°3.459.032, dado que mi memoria ha enlazado locales cerrados y vigentes, semáforos que funcionan y afiches peronistas que, en conjunción, arrojan la coordenada exacta del poste numerado donde se detiene el colectivo que se requiere abordar.
En cambio, en otras estaciones (de medianas a grandes), esa posibilidad se anula por completo.
Ficha didáctica para comprender la indicación:
Ayer me equivoqué el sentido de la línea del subte A (tomé el que iba para Primera Junta en lugar del que se dirigía a Plaza de Mayo) y quedé varada en Plaza Miserere. Es decir, no confundí ni debatí el significado de la existencia de esa línea de subterráneo, sino que viajé en dirección contraria a mi conveniencia. Considerando que ya estaba a mitad de camino y que no correspondía rehacer el trayecto completo, deduje que algún maldito colectivo de Once podía acercarme hasta mi casa. Según testimonios de los eternos deambulantes de esa plaza, supe que el 86 podía auxiliarme en esta campaña y que la parada no estaba lejos.
Hasta allí llegué y, en el breve camino, encontré:
- 2 filas de 50 personas cada una, que confluían en el mismo poste;
- 1 colectivo 86 que llegó, hizo descender a algunos pasajeros y se fue, sin que nadie subiera;
- Otro colectivo 86 que, ese sí, iba tragándose una fila cansada y algo malhumorada de gente.
Frente a la confusión en la que me encontraba —perderme geográficamente hace que me pierda mentalmente—, le consulté a la chica de la hilera de al lado en cuál de las dos filas era correcto esperar el 86.
—En las dos —me contestó.
—Ah, ¿y entonces por qué recién llegó un 86 y se fue, medio vacío, sin que nadie lo tomara? —terminé de nublarme conceptualmente yo.
La chica me miró con cara de desconcierto y una mujer que estaba atrás, que no tenía rasgos que demostraran mucha más cordura que los míos, comenzó a sonreírme y a decirme "bueno, sí, sí", como si yo estuviera drogada, loca o borracha. No hay nada peor que darse cuenta de que una está dando esa imagen, porque comienza a desarrollar actitudes que confirman, ya sin dudas, lo que el otro está pensando, a saber:
1. Desarrollé explicaciones sobre el 86 fantasma que había visto y que se había ido sin conquista de pasajeros;
2. Concluí mi exposición con un "¡Me están contestando como si estuviera loca!", lo que afirmó aún más la presunción anterior;
3. Como si fuera una opción terapéutica, la chica —que me guardaba un poco más de respeto— me contestó lo nunca preguntado: "Es que el que están tomando ahora va por la autopista", lo que no me ayudó en absolutamente nada;
4. Finalmente, me quedé tildada al costado de la fila evaluando que ese vehículo me llevaría a la dimensión desconocida; por eso, di media vuelta y regresé al subte, haciendo el trayecto que debería haber comenzado hace 20 minutos y que se alargaría 20 minutos más.
No tomen colectivos en estaciones grandes a las que no están acostumbrados. Las ambulancias de Salud Mental están ahí, patrullando y observando a todo el que demuestre su verdadera patología sólo por no tener una GuíaT a mano.
martes, 4 de marzo de 2008
Yoamoamimamá
Otra vez me cedieron el asiento pensando que mi abdomen inchato se debía a un embarazo (incipiente, por lo menos quiero creer eso).
(Tantos años de gimnasia para nada)
Lo peor, es que totalmente inconsciente del fallido, me senté feliz y desplegué mis apuntes; en ese momento, levanté la vista y el señor continuaba a bordo del colectivo, blasfemando mentalmente contra la fertilidad femenina.
(¿Conservar el asiento o rebelarse contra la preñez autoritaria? That is the question)
Lo llamé cordialmente y lo invité a recuperar su asiento, "porque yo pensé que te bajabas, por eso me senté".
(El tendría que haber salido del paso diciendo "no, quedate, porque yo en un ratito me bajo")
El señor regresó al asiento y sobrevivió la siguiente media hora de viaje masajeándose el entrecejo, en señal de escondite anímico y, tal vez, algo de cansancio laboral.
(Uf, ahora todos los pasajeros mirándome la panza e indagando sobre mi situación de posible gravidez)
Al final, no llegué a la clase de gimnasia de ese día y, en represalia anónima, me compré un pan relleno con cebolla y queso, para compartir y tomar mate.
(La dictadura abdominal es una práctica idiota de los hombres que, casualmente, no se caracterizan por una musculatura ventral privilegiada)
(Tantos años de gimnasia para nada)
Lo peor, es que totalmente inconsciente del fallido, me senté feliz y desplegué mis apuntes; en ese momento, levanté la vista y el señor continuaba a bordo del colectivo, blasfemando mentalmente contra la fertilidad femenina.
(¿Conservar el asiento o rebelarse contra la preñez autoritaria? That is the question)
Lo llamé cordialmente y lo invité a recuperar su asiento, "porque yo pensé que te bajabas, por eso me senté".
(El tendría que haber salido del paso diciendo "no, quedate, porque yo en un ratito me bajo")
El señor regresó al asiento y sobrevivió la siguiente media hora de viaje masajeándose el entrecejo, en señal de escondite anímico y, tal vez, algo de cansancio laboral.
(Uf, ahora todos los pasajeros mirándome la panza e indagando sobre mi situación de posible gravidez)
Al final, no llegué a la clase de gimnasia de ese día y, en represalia anónima, me compré un pan relleno con cebolla y queso, para compartir y tomar mate.
(La dictadura abdominal es una práctica idiota de los hombres que, casualmente, no se caracterizan por una musculatura ventral privilegiada)
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