- ¿Querés saber algo deprimente que me pasó hoy?
- ¿Qué?
- Iba en el colectivo para llegar a tiempo a gimnasia, y un pibe pidió en voz alta "un asiento para la señora que está embarazada". Se refería a mí.
- ¿Y vos qué le dijiste?
- Que el bebé ya estaba afuera.
- Ah.
- ¿Pero sabés qué fue lo peor? Que le dije que hacía dos meses que había parido. Y ya hace cuatro. Empecé a mentir la antigüedad de mi no-embarazo para simular que voy adelgazando en tiempo y forma. Me deprimo de sólo recordarlo.
Aunque el padre de la criatura no encontró palabras de consuelo ni de refutación, un par de amigas me semiconformaron diciendo que, si bien esa situación constituye una grácil invitación al suicidio, lo mejor es aprovechar el momento y sentarse oronda en el asiento conquistado por la confusión. Yo no estoy en condiciones emocionales de mentir: sólo me miro la panza y viajo parada haciendo que me divierte sobremanera la cuestión. Buaaaaá.
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jueves, 26 de abril de 2012
martes, 6 de diciembre de 2011
Añosos
El decálogo de los indicios de edad avanzada, más allá del número cronológico:
1. Te gustan los medallones de chocolate rellenos con crema de menta.
2. Tomás de las botellas pequeñas utilizando sorbete o pajita.
3. Te maravillan los videos de YouTube o las cadenas de mensajes/poesías/fotos/pavadas que llegan por mail.
4. Copiás y pegás sin descanso párrafos melosos que circulan por facebook sobre los familiares, los amigos, las parejas, el destino, el futuro, los animales, el pasado, las diferencias, la tolerancia, la maternidad, el agradecimiento, la religión, la esperanza y otros tópicos que se convierten en lindos bluffs para el muro.
5. Descubriste cuevana, o algún sitio para mirar películas sin descargarlas, hace menos de 1 año.
6. Te descubrís monotemático/a con alguna cuestión de tu vida cotidiana, que realizar en modo perfecto y sin dilaciones te genera un extraño placer y la inmediata necesidad de comentarios, como lavar la ropa a mano, tomar remedios, buscar turnos para el médico, averiguar procedimientos de trámites, sentirte pleno/a cuando la obra social no te rebota un papel inentendible, u organizar documentos en diferentes bolsas o estuches para encontrarlos sin entrar en pánico.
7. No usás twitter, por el momento.
8. El blackberry es un misterio del demonio.
9. El chat de gmail te parece innecesario.
10. El mecanismo de google docs es críptico y francamente inhóspito.
Yo cumplo con más de la mitad de estos requisitos, sin haber contado el de no soportar estar en un lugar nocturno no casero después de las 4am, de cuando era una mujer no canguro y tomaba alcohol. Ahora, de esa chance de insoportabilidad, mejor ni acordarse.
1. Te gustan los medallones de chocolate rellenos con crema de menta.
2. Tomás de las botellas pequeñas utilizando sorbete o pajita.
3. Te maravillan los videos de YouTube o las cadenas de mensajes/poesías/fotos/pavadas que llegan por mail.
4. Copiás y pegás sin descanso párrafos melosos que circulan por facebook sobre los familiares, los amigos, las parejas, el destino, el futuro, los animales, el pasado, las diferencias, la tolerancia, la maternidad, el agradecimiento, la religión, la esperanza y otros tópicos que se convierten en lindos bluffs para el muro.
5. Descubriste cuevana, o algún sitio para mirar películas sin descargarlas, hace menos de 1 año.
6. Te descubrís monotemático/a con alguna cuestión de tu vida cotidiana, que realizar en modo perfecto y sin dilaciones te genera un extraño placer y la inmediata necesidad de comentarios, como lavar la ropa a mano, tomar remedios, buscar turnos para el médico, averiguar procedimientos de trámites, sentirte pleno/a cuando la obra social no te rebota un papel inentendible, u organizar documentos en diferentes bolsas o estuches para encontrarlos sin entrar en pánico.
7. No usás twitter, por el momento.
8. El blackberry es un misterio del demonio.
9. El chat de gmail te parece innecesario.
10. El mecanismo de google docs es críptico y francamente inhóspito.
Yo cumplo con más de la mitad de estos requisitos, sin haber contado el de no soportar estar en un lugar nocturno no casero después de las 4am, de cuando era una mujer no canguro y tomaba alcohol. Ahora, de esa chance de insoportabilidad, mejor ni acordarse.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Indignidad I
Ella se pone de cuclillas, con las rodillas separadas, y busca incansablemente entre las cajas vacías. No encuentra lo que quiere, y vuelve a la silla. Al final del encuentro, repite el movimiento porque no se convence, pero la verdad es que no hay más.
Hay muchas muestras que aseveran que las embarazadas nos sumergimos en niveles insospechados de humillación por un obsequio prenatal, pero posiblemente ese indicio nunca sea tan violento como cuando se acaban los chupetes de regalo al inicio del curso preparto. Basta que un visitador de marcas para bebé haga su aparición al final de alguna clase para que la inquietud de no quedarse sin "el presente" se vuelva respirable. En esa ocasión, cuando aquella embarazada perseverante buscó al principio y al final de la charla una caja llena entre los cartones sin premio, le agradecí por cuenta de ella al destino que estemos en una suerte de confianza hormonal, que hará que ese escarnio pase un poco desapercibido. Pero la verdad es que me dio pena. Yo sí tengo mi chupete rosa, y estoy doblemente indigna al sentirme contenta por eso.
Hay muchas muestras que aseveran que las embarazadas nos sumergimos en niveles insospechados de humillación por un obsequio prenatal, pero posiblemente ese indicio nunca sea tan violento como cuando se acaban los chupetes de regalo al inicio del curso preparto. Basta que un visitador de marcas para bebé haga su aparición al final de alguna clase para que la inquietud de no quedarse sin "el presente" se vuelva respirable. En esa ocasión, cuando aquella embarazada perseverante buscó al principio y al final de la charla una caja llena entre los cartones sin premio, le agradecí por cuenta de ella al destino que estemos en una suerte de confianza hormonal, que hará que ese escarnio pase un poco desapercibido. Pero la verdad es que me dio pena. Yo sí tengo mi chupete rosa, y estoy doblemente indigna al sentirme contenta por eso.
jueves, 16 de junio de 2011
Obrero
En un televisor de estación de subte, el Jefe de Gobierno Mauricio Macri remoza una fórmula expresiva que hace recordar mucho al Innombrable:
"¡A trabajar, a trabajar, a trabajar".
Mientras trataba de huir de las reminiscencias que me decían "¡A triunfar, a triunfar, a triunfar", dos señores le gritan al televisor:
Señor 1: sí, dale, ¡a trabajar te dicen a vos! Cuando te mueras vas a donar tu espalda para trasplante, ¡si nunca la usaste!
Señor 2: a éste le dicen "murciélago": no usa el lomo ni para dormir.
Dos puemas.
"¡A trabajar, a trabajar, a trabajar".
Mientras trataba de huir de las reminiscencias que me decían "¡A triunfar, a triunfar, a triunfar", dos señores le gritan al televisor:
Señor 1: sí, dale, ¡a trabajar te dicen a vos! Cuando te mueras vas a donar tu espalda para trasplante, ¡si nunca la usaste!
Señor 2: a éste le dicen "murciélago": no usa el lomo ni para dormir.
Dos puemas.
martes, 19 de abril de 2011
Razón
—Sí, che, desde el chileno, nada de nada. Para mí que el pibe puso una foto mía dentro de un taper y me hizo un gualicho: "ésta no va enganchar nada después de mí", porque si no, no me explico qué está pasando.
Está tan inentendible el universo masculino que mis amigas optan por argumentos relacionados con la brujería. No me parece mal, eh.
Está tan inentendible el universo masculino que mis amigas optan por argumentos relacionados con la brujería. No me parece mal, eh.
viernes, 1 de abril de 2011
Tutú
Un nuevo integrante del inventario hogareño ha hecho que me sume a una nueva aventura: un auto en la puerta. Ergo, hay que aprender a manejar cuanto antes, y sacar el registro. ¿Eso implica que se terminan las crónicas de colectivos? De ninguna manera; en principio, porque ni en sueños pretendo acceder al insoportable centro porteño en 4 ruedas —sería agravar la situación irrisoria de 1 persona por cada coche que ocupa mucho lugar en la vía pública. Segundo, porque tardaría mucho tiempo en reducir los inmensos riesgos que ocasiona mi sola presencia frente a un volante que no sea de papel y publicite clases de yoga. No obstante, en mi excursión antropológica por los cursos de manejo, por los comentarios surgidos de la noticia de "tenemos auto", y por las intentonas de conducción automotor por el barrio —con conductores con registro, no quiero multas a través del blog—, pude obtener las siguientes 7 verdades sobre el mundo de los conductores aprendices de autos en la ciudad: 1. El lugar de estacionamiento en la cuadra es sagrado: lo comprobamos cuando, a las 3am, puse en marcha el auto sólo para ver cómo se escuchaba —otra cosa no podía hacer— y de una casa desconocida salió una mujer en piyama para preguntar si nos íbamos, pues así ella podía estacionar su auto ahí mismo. 2. Los tiempos se hacen chicle: aprender, sacar turno para obtener el registro, completar la secuencia de trámites y realizar tu deseado viaje a ¿Brandsen? llevará muchos más meses de lo que pensabas: por lo menos, 9. Un parto. 3. La mayoría de las personas con las que hables aprendieron mediante un curso de manejo: es decir, la opción artesanal de "te enseña un amigo o familiar que sabe" está cada vez más en desuso. 4. La mayoría de las personas que aprendieron mediante un curso de manejo fueron a la prueba sponsoreados y, por eso, aseguran que nadie se fijó demasiado en su performance de examen: ergo, pareciera que la fórmula mágica está en los autos ploteados que dicen "autoacademia". 5. La mayoría de las personas que no aprendieron mediante un curso de manejo te ofrecen la gestión de un "conocido" que, por una módica suma, te otorga un registro sin que vea si conducís un sulky, un karting o el auto de los Picapiedras: ergo, esas personas también tuvieron su fórmula mágica para pasar un examen sin estresarse. Lo que les admiro es la capacidad para salir a la calle sin ese mínimo testeo previo de no-suicidio. 6. Si sumamos los grupos de los puntos 3, 4 y 5, y ese resultado se resta del universo de personas que van a dar una prueba de manejo, lo que queda es la soledad misma: ser la única kamikaze que va con un auto sin publicidad, estudiando desde la casa, y sin un curso comercial de manejo previo. 7. Si tu mundo es la soledad misma, y estás empezando a manejar, mirá por el espejo retrovisor y apartate: lo más seguro es que detrás esté yo, sin curso, sin publicidad en el auto, con amigos y familiares heroicos pidiéndome que preste atención a la maldita loma de burro, distraída/angustiada y con el cambio todavía en primera, todavía preguntándome dónde están los frenos.
domingo, 23 de enero de 2011
Enseñanza
Todos, todos los regresos de viaje vienen contaminados por el mismo error esperanzador: "Ay, qué bueno, por suerte antes de salir dejé todo ordenado y vamos a poder estar cómodos en casa".
No. No. Tres millones de "no" deberían caerme en la cabeza cada vez que tengo ese pensamiento.
Porque la casa, es hora de decirlo, hace exactamente lo que se le canta mientras no estamos: se llena de olores, se inunda, se rompe, se despega, se ensucia, vuelca las macetas, teje telarañas, distribuye pelos de gato por todos lados, vierte basura en el caño de la pileta de la cocina y destruye sistemáticamente el tanque de agua, de tal manera que una catarata de preciada agua potable se pierda durante toda una tarde hasta que alguien pueda arreglarla.
Al estilo de Viridiana, la casa hace fiestas cuando sus ocupantes no están, y después es muy ineficiente para limpiar y dejar todo tal cual. Hay que asumirlo, y evitar las expectativas de confort y tranquilidad al poner la llave en la cerradura. Esto es lo primero que me enseñó el 2011.
No. No. Tres millones de "no" deberían caerme en la cabeza cada vez que tengo ese pensamiento.
Porque la casa, es hora de decirlo, hace exactamente lo que se le canta mientras no estamos: se llena de olores, se inunda, se rompe, se despega, se ensucia, vuelca las macetas, teje telarañas, distribuye pelos de gato por todos lados, vierte basura en el caño de la pileta de la cocina y destruye sistemáticamente el tanque de agua, de tal manera que una catarata de preciada agua potable se pierda durante toda una tarde hasta que alguien pueda arreglarla.
Al estilo de Viridiana, la casa hace fiestas cuando sus ocupantes no están, y después es muy ineficiente para limpiar y dejar todo tal cual. Hay que asumirlo, y evitar las expectativas de confort y tranquilidad al poner la llave en la cerradura. Esto es lo primero que me enseñó el 2011.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Confesión
Anteúltimo día de noviembre. Es el momento de reconocerlo. Mañana será tarde para lágrimas.
No vas a llegar a hacer ni la mitad de lo que te propusiste para diciembre, sobre todo calculando que es el único mes del año que se termina en un día 15.
¿Trabajos finales? ¿Parciales? ¿Trámites bancarios? ¿Turnos con el médico? Como diría una insoportable publicidad de higiene femenina: ¡Olvidate! El año se termina mañana a las 20 hs. y no hay nada que se pueda hacer para detener el tiempo. Hoy es lunes, y mañana es viernes. El resto de los días son momentos de dispersión encubiertos. Asumir esta situación nos reducirá la angustia y nos brindará más espacio para sufrir otro bodrio findeañero: la Navidad. No pierdas la oportunidad de odiar las fiestas sólo por concentrarte en tus objetivos pendientes. En enero también tendrás la chance de darte cuenta que, en otro mes distinto, tampoco hiciste nada. En cambio, detestar la Navidad es algo que sucede sólo una vez por año. No desvíes tu energía orientada hacia lo único por algo que se repetirá en el futuro cercano.
No vas a llegar a hacer ni la mitad de lo que te propusiste para diciembre, sobre todo calculando que es el único mes del año que se termina en un día 15.
¿Trabajos finales? ¿Parciales? ¿Trámites bancarios? ¿Turnos con el médico? Como diría una insoportable publicidad de higiene femenina: ¡Olvidate! El año se termina mañana a las 20 hs. y no hay nada que se pueda hacer para detener el tiempo. Hoy es lunes, y mañana es viernes. El resto de los días son momentos de dispersión encubiertos. Asumir esta situación nos reducirá la angustia y nos brindará más espacio para sufrir otro bodrio findeañero: la Navidad. No pierdas la oportunidad de odiar las fiestas sólo por concentrarte en tus objetivos pendientes. En enero también tendrás la chance de darte cuenta que, en otro mes distinto, tampoco hiciste nada. En cambio, detestar la Navidad es algo que sucede sólo una vez por año. No desvíes tu energía orientada hacia lo único por algo que se repetirá en el futuro cercano.
domingo, 7 de noviembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
Peloteo
Hoy, que me tomé unos mates cumpleañeros en el parque, entre sandwich y lectura vi dos hermanos pequeños jugando al fútbol: uno, con actitud de crack, y el otro, todo lo contrario. Y pensé qué difícil debe ser el hijo que juega mal, pésimo, al fútbol, cuando tu hermano lo hace super bien. También me llegó este inútil pensamiento en otra ocasión, en otros mates y en otros parques, cuando un niño que claramente había nacido sin coordinación ni noción de la patada intentaba jugar al fútbol. Su madre, sarcástica o totalmente apartada de la realidad, le había comprado un regio conjunto de camiseta + short de Argentina, con el dato de que la espalda decía "Messi": eso agregaba kilos al papelón que pasaba su hijo. Mientras me daba cuenta de que los demás seguían jugando con él porque era el dueño de la pelota, me dije que si tuviera un hijo que jugase mal al fútbol, le voy a estampar el nombre de Chipi Barijho en la espalda. Si tiene un destino de fracaso, que lo defienda desde el principio.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Medicada
—Tené cuidado con estos, eh. Mirá que te matan. No te rías, en serio te lo estoy diciendo.
Después de tres noches sin dormir por los ataques de tos, de reducir mi capacidad respiratoria a la de una hormiga —oxigenando todo mi cuerpo— y de tener una garganta con tanta arena como para que todo el distrito de La Matanza pueda veranear en ene-feb-mar, la señora me prevenía de algo realmente inútil en ese momento. Apoyadas, ella y yo, en el mostrador de la farmacia, pensé que se refería a que los medicamentos de ese negocio estaban vencidos, a que "te matan" con el precio, o a que te dan cualquier cosa menos lo que figura en la receta. No obstante, me importó poco: durante días, había tomado ibuprofeno, qura plus, difenhidramina, y nada había surtido su efecto. Y encima, ahora, la mujer me estaba pidiendo que no me ría.
—Ah, pero te dieron ese antimucolítico. Ese es bueno.
—¿Sí? ¡Qué suerte!
—No, "qué suerte", no. ¿Te lo dio un neumonólogo o un médico de guardia?
—Un médico de guardia.
—Entonces no sé si está tan bien. A mi marido, esos tipos lo dejaron internado 15 días.
—¿Sí? ¿En este sanatorio?
—Sí.
Otra información irrelevante. Mi historia clínica, en ese lugar, consta de sólo dos hechos precedentes, a saber: 1) un pie atravesado por un enchufe; 2) un brazo agujereado por la mordida de un perro. Si salí medianamente bien de esos siniestros, el sanatorio merece mi más profunda devoción.
—Ajá, y bueno. Pero si me deja dormir, me tomo el antimucolítico contenta.
—No, no creo que te haga dormir. No sé, eh. Me parece que no.
—Bueno, no importa. Por lo menos voy en el buen camino.
—Si a vos te parece... No te rías, en serio te digo.
—No me estoy riendo. Estoy escuchando.
—Ahora hay un virus que nadie sabe qué es y que nadie quiere tratar. Empieza con diarrea y con un resfrío igual al que tenés vos. Por eso te aviso.
La viejapocalíptica se había mostrado en su mayor esplendor, mientras desplegaba un sinfín de recetas médicas que se traducían en un jenga de cajas de remedios. Me alejé pronto y sin querer escuchar más nada, mientras ella me despedía con un letánico "Que te mejores, eh, que te mejores".
Después de tres noches sin dormir por los ataques de tos, de reducir mi capacidad respiratoria a la de una hormiga —oxigenando todo mi cuerpo— y de tener una garganta con tanta arena como para que todo el distrito de La Matanza pueda veranear en ene-feb-mar, la señora me prevenía de algo realmente inútil en ese momento. Apoyadas, ella y yo, en el mostrador de la farmacia, pensé que se refería a que los medicamentos de ese negocio estaban vencidos, a que "te matan" con el precio, o a que te dan cualquier cosa menos lo que figura en la receta. No obstante, me importó poco: durante días, había tomado ibuprofeno, qura plus, difenhidramina, y nada había surtido su efecto. Y encima, ahora, la mujer me estaba pidiendo que no me ría.
—Ah, pero te dieron ese antimucolítico. Ese es bueno.
—¿Sí? ¡Qué suerte!
—No, "qué suerte", no. ¿Te lo dio un neumonólogo o un médico de guardia?
—Un médico de guardia.
—Entonces no sé si está tan bien. A mi marido, esos tipos lo dejaron internado 15 días.
—¿Sí? ¿En este sanatorio?
—Sí.
Otra información irrelevante. Mi historia clínica, en ese lugar, consta de sólo dos hechos precedentes, a saber: 1) un pie atravesado por un enchufe; 2) un brazo agujereado por la mordida de un perro. Si salí medianamente bien de esos siniestros, el sanatorio merece mi más profunda devoción.
—Ajá, y bueno. Pero si me deja dormir, me tomo el antimucolítico contenta.
—No, no creo que te haga dormir. No sé, eh. Me parece que no.
—Bueno, no importa. Por lo menos voy en el buen camino.
—Si a vos te parece... No te rías, en serio te digo.
—No me estoy riendo. Estoy escuchando.
—Ahora hay un virus que nadie sabe qué es y que nadie quiere tratar. Empieza con diarrea y con un resfrío igual al que tenés vos. Por eso te aviso.
La viejapocalíptica se había mostrado en su mayor esplendor, mientras desplegaba un sinfín de recetas médicas que se traducían en un jenga de cajas de remedios. Me alejé pronto y sin querer escuchar más nada, mientras ella me despedía con un letánico "Que te mejores, eh, que te mejores".
viernes, 25 de junio de 2010
Próximamente
Un hotel indescifrable,
con unas pulgas inolvidables,
una población escalofriante,
en una escenografía alarmante,
con un desayuno irritante.
Todo eso, acá, en cuanto vuelva a casa(nte).
con unas pulgas inolvidables,
una población escalofriante,
en una escenografía alarmante,
con un desayuno irritante.
Todo eso, acá, en cuanto vuelva a casa(nte).
domingo, 6 de junio de 2010
Conjuración
No me soporto.
No te soporto.
No lo/la soporto.
No nos soporto.
No os soporto.
No los soporto.
No te soporto.
No lo/la soporto.
No nos soporto.
No os soporto.
No los soporto.
miércoles, 28 de abril de 2010
Proporción
—La verdad, se coge poco y mal. Sobre todo, se dice que se coge más de lo que realmente sucede. Y ahí está el origen de la mayoría de los problemas.
Me quedé con las ganas de preguntarse si el origen era que se fornicaba poco, o que se presumía de hacerlo más. Pero ya estábamos en otro tema, y todos sabemos que el tiempo de la sesión pasa volando.
Mi psicóloga.
Me quedé con las ganas de preguntarse si el origen era que se fornicaba poco, o que se presumía de hacerlo más. Pero ya estábamos en otro tema, y todos sabemos que el tiempo de la sesión pasa volando.
martes, 20 de abril de 2010
Vacuno
¿Hasta cuándo la gente seguirá diciendo "¡ay, estamos viajando peor que las vacas! Seguro que los animales están mejor que nosotros en el camión"?
Habladores en vano, tal vez les falta un dato importante para considerar:
LAS POBRES VACAS VIAJAN EN ESOS CAMIONES, LA MAYORÍA DE LAS VECES, RUMBO AL MATADERO. ASÍ, USTEDES SE LAS PUEDEN COMER Y TIENEN FUERZAS PARA HACER COMENTARIOS BOBOS.
Si completan la idea, tal vez se les alivie un poco la autoconmiseración y cierren la boca.
Habladores en vano, tal vez les falta un dato importante para considerar:
LAS POBRES VACAS VIAJAN EN ESOS CAMIONES, LA MAYORÍA DE LAS VECES, RUMBO AL MATADERO. ASÍ, USTEDES SE LAS PUEDEN COMER Y TIENEN FUERZAS PARA HACER COMENTARIOS BOBOS.
Si completan la idea, tal vez se les alivie un poco la autoconmiseración y cierren la boca.
jueves, 1 de abril de 2010
Excusas
¿Estás viendo por el lobotomizante TN cómo la gente está llegando a la playa? ¿Llamaste a tus amigos y todos están con la sombrilla o el mate en el bolso? ¿Fuiste a la panadería, como yo, y cuando repartieron números para un sorteo, el 70% de la gente lo devolvió diciendo "no, gracias, no voy a estar" (y vos lo agarraste, obvio)?
¡No te preocupes!
Acá tenés unos consuelos de pobre para los que nos quedamos en Semana Santa y estamos trabajando en un día de sol como éste:
1. Qué bueno no sufrir el tráfico de ida y de vuelta.
2. Eludimos los precios leoninos de los feriados.
3. "Vivimos" una Buenos Aires vacía.
4. Viajamos sentados en los colectivos.
5. Adelantamos trabajo, o no nos atrasamos.
6. Podemos hacer fiaca.
7. Tenemos tema para escribir en el blog.
¡No te preocupes!
Acá tenés unos consuelos de pobre para los que nos quedamos en Semana Santa y estamos trabajando en un día de sol como éste:
1. Qué bueno no sufrir el tráfico de ida y de vuelta.
2. Eludimos los precios leoninos de los feriados.
3. "Vivimos" una Buenos Aires vacía.
4. Viajamos sentados en los colectivos.
5. Adelantamos trabajo, o no nos atrasamos.
6. Podemos hacer fiaca.
7. Tenemos tema para escribir en el blog.
1. De tráfico está hecha la ciudad, no digamos pavadas.
2. Ni que quisiéramos comprar caviar; el mate lo arregla todo.
3. "Vivir" y "Buenos Aires" son conceptos opuestos.
4. ¡Qué me importa!
5. Uf.
6. ¡Mentira! Siempre hay mil obligaciones y tareas para hacer.
7. Para este post, mejor me estaría sacando una foto con el lobo marino de la Bristol.
jueves, 11 de marzo de 2010
Encontronazo
"Sí, cariño, te querré para siempre y cada año me gustarás más. Leamos este artículo para enriquecer nuestra intimidad:
La Estrella de Mar es una excelente posición para el sexo matutino, para evitar la visión y olor quizás no muy agradable de una pareja recién despertada. Funciona así:...".
Sinceridad punk. La información innecesaria que estábamos esperando.
La Estrella de Mar es una excelente posición para el sexo matutino, para evitar la visión y olor quizás no muy agradable de una pareja recién despertada. Funciona así:...".
Sinceridad punk. La información innecesaria que estábamos esperando.
sábado, 30 de enero de 2010
Inquietud
Pasamos por las remeras de Fido Dido, el Dinkie Dino, el Efecto 2000, el hit de queteclavoqueteclavolasombrilla y otras genialidades. La pregunta es:
¿El centrifugador de verduras es la gran mentira del verano 2010?
Yo ya regalé uno y me compré otro, aclaro.
sábado, 24 de octubre de 2009
Mascaritas
Cuando yo iba a la secundaria, ellos eran los que tenían el pantalón calzado hasta la cintura. Siempre estaban interesados en pavadas tecnológicas que los maravillaban —aun cuando en los 90 dichos progresos eran mucho menos espectaculares que ahora— y camuflaban sus conflictos de interacción social con investigaciones autoimpuestas sobre la vulnerabilidad de los límites de un videogame, la velocidad con la que un poroto podía germinar si en lugar de ponerlo en la ventana de la cocina se humedecía en el ventiluz del baño, o cómo el coseno de X era idéntico al seno de Y si ambos se elevaban a la Z potencia.
Ellos tenían el pantalón calzado hasta la cintura y yo, aunque tenía anteojos y sobrepeso —esto es, no era ningún bombón derritiéndose en Lanús—, sabía que pertenecían a una tribu distinta y ciertamente indeseable. Pero los códigos se han perdido.
Ahora, los encuentro en el subte vestidos con remeras modernosas, mochilas de moda y esos famosos lentes modelo "anteojodepelotudo", grandotes y con marco negro, hablando de las mismas bobadas de antes e incluyendo términos tecnológicos en inglés: driver, master y otras cosas más que mi monóglota memoria jamás registrará. Viajan de a dos, se siguen ero-estimulando con posibilidades de injertos cibernéticos que mejoren sus afilados aparatos y se ríen de los chistes de programación que jamás podrán contar en una fiesta.
No vale la pena, chicos: todavía deben tener la piel de la cintura marcada por el cinto ajustado, y todos los que fuimos perdedores en la secundaria sabemos quiénes son. El primer paso es asumirlo.
Ellos tenían el pantalón calzado hasta la cintura y yo, aunque tenía anteojos y sobrepeso —esto es, no era ningún bombón derritiéndose en Lanús—, sabía que pertenecían a una tribu distinta y ciertamente indeseable. Pero los códigos se han perdido.
Ahora, los encuentro en el subte vestidos con remeras modernosas, mochilas de moda y esos famosos lentes modelo "anteojodepelotudo", grandotes y con marco negro, hablando de las mismas bobadas de antes e incluyendo términos tecnológicos en inglés: driver, master y otras cosas más que mi monóglota memoria jamás registrará. Viajan de a dos, se siguen ero-estimulando con posibilidades de injertos cibernéticos que mejoren sus afilados aparatos y se ríen de los chistes de programación que jamás podrán contar en una fiesta.
No vale la pena, chicos: todavía deben tener la piel de la cintura marcada por el cinto ajustado, y todos los que fuimos perdedores en la secundaria sabemos quiénes son. El primer paso es asumirlo.
miércoles, 24 de junio de 2009
Embajadora
Cuando querés conectarte con lo más terrenal del mundo, suelen suceder las conexiones cósmicas que te llevan para otro lado. Algo así como esperar el 180 (x155) durante 3 horas y media y, luego de evaluar que tal vez no venga jamás, tomarse un colectivo para el lado opuesto y enganchar el tren con destino a una estación por la que pase otro ómnibus adecuado para el destino elegido.
Algo así me pasó cuando sintonicé mi programa favorito de Crónica, el que conduce Anabela Ascar, y la entrevistada era Susana Romero (ex chica Olmedo y actual cultora del new-age cristiano, con página web y todo). En pocos e invalorables minutos, aprendí muchas cosas, a saber:
"En el tercer mensaje que recibí de Jesús*, me dijo que un cuarto de la población iba a desaparecer del planeta. La gripe porcina y las tragedias como la del Airbus me están dando la razón".
"Si la gente leyera y se informase, se enteraría de que tenemos que prepararnos para una mudanza cósmica**. Si bien muchos afirman que tendremos que trasladarnos en serio a otro planeta, yo, por lo menos, creo que tendríamos que hacer una mudanza álmica".
"Hay otros mensajes que me llegaron, pero no puedo decirlos".
Si van a la web, el hit es la experiencia sobrenatural con el cantante meloso Jesús A. Romero, pero no hay mucho más para entretenerse. Iba a escribirle para preguntar si en el próximo planeta que habitaremos hay panaderías, pero decidí que quiero sorprenderme cuando ya sea demasiado tarde.
* Es decir, tuvo otros dos mensajes previos y ninguno le avisó de la importancia de la medicación psiquiátrica a tiempo.
** Justo ahora que instalé la salamandra.
Algo así me pasó cuando sintonicé mi programa favorito de Crónica, el que conduce Anabela Ascar, y la entrevistada era Susana Romero (ex chica Olmedo y actual cultora del new-age cristiano, con página web y todo). En pocos e invalorables minutos, aprendí muchas cosas, a saber:
"En el tercer mensaje que recibí de Jesús*, me dijo que un cuarto de la población iba a desaparecer del planeta. La gripe porcina y las tragedias como la del Airbus me están dando la razón".
"Si la gente leyera y se informase, se enteraría de que tenemos que prepararnos para una mudanza cósmica**. Si bien muchos afirman que tendremos que trasladarnos en serio a otro planeta, yo, por lo menos, creo que tendríamos que hacer una mudanza álmica".
"Hay otros mensajes que me llegaron, pero no puedo decirlos".
Si van a la web, el hit es la experiencia sobrenatural con el cantante meloso Jesús A. Romero, pero no hay mucho más para entretenerse. Iba a escribirle para preguntar si en el próximo planeta que habitaremos hay panaderías, pero decidí que quiero sorprenderme cuando ya sea demasiado tarde.
* Es decir, tuvo otros dos mensajes previos y ninguno le avisó de la importancia de la medicación psiquiátrica a tiempo.
** Justo ahora que instalé la salamandra.
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