Yo soy el mejor vendedor del mundo.
Dirija a las personas, no al trabajo.
El monje qúe tenía un Mercedes Benz (o algo así)
Fracasos exitosos.
Cada vez me da un poco más de miedo lo que lee la gente en el colectivo.
Sobre todo, porque yo sé cómo se hacen esos libros.
Y, además, porque estoy convencida de que los peores son esos: los empleados de rango subterráneo que esperan, sin desanimarse —y leyendo esas bazofias—, el momento en que, como señal de pertenencia, su jefe les regale la posibilidad de no marcar tarjeta de entrada todos los malditos días a las 8,30 (en verdad, porque ya se han dado cuenta de que llegan temprano solitos: no hace falta gastar el sensor para ellos).
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martes, 27 de noviembre de 2007
lunes, 6 de agosto de 2007
Des-Autoayuda
Y sí, también escribo libros de autoayuda.
Ejemplo:
"Muchas personas, en el presente, enfrentan crisis de tipo social, y no es para menos. La extensión de la jornada laboral, el repliegue hacia el hogar, la pérdida de centros de socialización —como lo fueron el club, el barrio, o el sentido de comunidad que unía a gran parte de los vecinos—, hicieron que cada vez sea más difícil hallar amigos y pareja fuera del lugar de trabajo, de las salidas nocturnas y del chat. Si no encontró personas afines en esos ámbitos, casi no le quedan opciones. Por esa razón se han implementado las reuniones de after office (que significa “después de la oficina”), que se organizan en bares y discotecas a partir del atardecer, cuando la mayoría de los empleados terminan su horario de tareas. Esos encuentros, motivados por la carencia de focos de vida social verdaderamente ricos y satisfactorios, no dejan de tener algo de ficticios, de artificiales, y parecen soluciones de emergencia ante la disgregación de los grupos a los que se pertenecía en el pasado más cercano".
Y los redacto en momentos como éste, los lunes a las dos de la madrugada, en los que no encuentro ningún tipo de autoayuda eficiente para terminar el subcapítulo, y sólo deseo irme a dormir.
Contradictorio.
De todos modos, pegué este párrafo porque me parece el más "militante" de todos, con perdón de la militancia. Los after office son absolutamente decadentes, y están escondiendo que a los solteros oficinistas les están absorbiendo la vida.
Aparte, me imagino: él, algo beodo, con traje y corbata, a las nueve de la noche, contando que trabaja en "pago a proveedores de bla,bla,bla", y tratando de levantarse a ella, trajecito gris oscuro que oculta musculosa promisoria, rímel de las ocho am un poco vaqueteado, uñas a la francesa, y garras a la siciliana, que trabaja en "recursos humanos de plin,plin,plin". Llegan a un acuerdo, se intercambian comisiones y vuelven a casa para poner el msn y contarle a su compañera de sector que, tal vez, esta vez sí, mañana se intercambien un mensaje de texto.
Eso, todas las semanas del año laborable, hasta que puedan irse a Villa Gesell en la segunda quincena de enero, y hagan como que son hippies cool.
Contradictorio, no; muy bien armado.
Ejemplo:
"Muchas personas, en el presente, enfrentan crisis de tipo social, y no es para menos. La extensión de la jornada laboral, el repliegue hacia el hogar, la pérdida de centros de socialización —como lo fueron el club, el barrio, o el sentido de comunidad que unía a gran parte de los vecinos—, hicieron que cada vez sea más difícil hallar amigos y pareja fuera del lugar de trabajo, de las salidas nocturnas y del chat. Si no encontró personas afines en esos ámbitos, casi no le quedan opciones. Por esa razón se han implementado las reuniones de after office (que significa “después de la oficina”), que se organizan en bares y discotecas a partir del atardecer, cuando la mayoría de los empleados terminan su horario de tareas. Esos encuentros, motivados por la carencia de focos de vida social verdaderamente ricos y satisfactorios, no dejan de tener algo de ficticios, de artificiales, y parecen soluciones de emergencia ante la disgregación de los grupos a los que se pertenecía en el pasado más cercano".
Y los redacto en momentos como éste, los lunes a las dos de la madrugada, en los que no encuentro ningún tipo de autoayuda eficiente para terminar el subcapítulo, y sólo deseo irme a dormir.
Contradictorio.
De todos modos, pegué este párrafo porque me parece el más "militante" de todos, con perdón de la militancia. Los after office son absolutamente decadentes, y están escondiendo que a los solteros oficinistas les están absorbiendo la vida.
Aparte, me imagino: él, algo beodo, con traje y corbata, a las nueve de la noche, contando que trabaja en "pago a proveedores de bla,bla,bla", y tratando de levantarse a ella, trajecito gris oscuro que oculta musculosa promisoria, rímel de las ocho am un poco vaqueteado, uñas a la francesa, y garras a la siciliana, que trabaja en "recursos humanos de plin,plin,plin". Llegan a un acuerdo, se intercambian comisiones y vuelven a casa para poner el msn y contarle a su compañera de sector que, tal vez, esta vez sí, mañana se intercambien un mensaje de texto.
Eso, todas las semanas del año laborable, hasta que puedan irse a Villa Gesell en la segunda quincena de enero, y hagan como que son hippies cool.
Contradictorio, no; muy bien armado.
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