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martes, 12 de abril de 2011

Cultas

—La otra vez estaba mirando una película en no sé donde. Bah, no hay muchas posibilidades: los únicos canales que miro son Film & Arts y Europa-Europa.
(Profesora de seminario, tratando de comentar algo mediático)

Tal vez por mi apego a lo bizarro y mi inocultable pasión por los programas basura, no hay nada más irritante que la gente que se jacta de no ver televisión o, peor, que dice que sólo ve cosas culturosas: ni siquiera caen en la tentación del noticiero. Hace algunos meses, dos chicas que recién salían de un curso de teatro —a juzgar por su conversación—, competían por ver quién de las dos era menos apegada a los huecos de la vergüenza televisiva:
—Claro, sí, actuando parecía una mezcla de Pablo Echarri y Nicolás Cabré.

—Ah, no sé, porque yo no miro televisión.

—Claro, yo tampoco, pero bueno, sé los nombres porque mi mamá sí prende el televisor, y no puedo evitar conocerlos.

—Bueno, miento: en realidad miro televisión, pero lo único que veo es Canal À.

—Ah, sí, eso sí: yo tampoco veo nada, pero sí miro Canal À, que está buenísimo.
Casi me introduzco en la senda de sus puñales de culpa mediática para decirles que si no conocen a Jacobo Winograd nunca van a entender nada sobre los frutos menemistas más allá de 1999, y que si miraban Canal À cuando Silvina Chediek le pedía a su sufrido co-conductor (Esteban Morgado) que tocara la guitarra y cantaba bajito, en un intervalo de comentarios art friendly idiotas, ahí sí que se merecen el infierno y ni 15 minutos de tv increíble. Hagamos la ola, por favor, que ahí viene la Pradón y si nos portamos bien nos va a bailar salsa como hace 20 años, pero tal como está ahora. Un deleite.

miércoles, 10 de marzo de 2010

AntiHogar

La cocina no funciona.
El lavarropas se rompió en forma definitiva.
El calefón tarda en calentar el agua.
La ficha de entrada del DVD no engancha bien la parte de video.
Una de las llaves de luz del patio ofrece electropatadas.

Es obvio. La casa nos abandonó.

sábado, 9 de enero de 2010

Galán

En este sábado de calor, cumplo con una visita periódica a Lanús para darle de comer a las gatas de mis padres. Paso una vez cada 2 ó 3 días, para corroborar que se las pueden arreglar muy bien solas y que comen mucho menos de lo que les dejo. Pero de eso no iba a escribir.
Para llegar hasta la casa de mis padres, debería caminar las 12 cuadras que separan su morada de la Estación Lanús. Pero en días de horno como hoy, tomo el colectivo. El 45, para más datos, que viene del tumulto del centro, hace su última parada ultra-urbana en la estación —donde nos subimos los últimos pasajeros— y luego recorre calles internas, de barrio, en los que pareciera olvidar que pasó por Costanera, Maipú, Chacabuco o cualquier otra calle totalmente embotellada, para aplicar velocidad crucero y disfrutar del asfalto desierto. Pero de eso tampoco quería escribir.
Sucede que, a bordo del 45 —cuyo viaje tan corto no es apto para leer—, miré el trayecto por la ventanilla. En la calle Carlos Gardel, que nunca termino de saber si es agradable o un asco de anodina, se besaba una pareja de 18 años aprox. Él, contra la pared, vestía la prenda que me remontó a los muertos en el placard que todas tenemos. Y, borrando referencias, no obstante me acordé de un hito que, todas las que fuimos adolescentes en los 90, seguramente vivimos: el novio que sólo usaba jogging. Verano o invierno, entrevista laboral o día de pileta, el pibe siempre lucía un asqueroso pantalón de gimnasia color gris oscuro, de ésos que también usan los octogenarios —sólo que a esa edad lo combinan con una camisa a cuadros. Sus camperitas de moda, adidas o símil, jamás pudieron compensar la horrible elección de indumentaria, y aún así se daban el lujo de pasar a buscarnos por nuestra casa o de esperarnos en una esquina.
Por eso, en este infernal sábado de 35° C a la sombra, quiero rendir un homenaje a esos soldados del mal gusto, que en días como hoy soportaban la friza sobre sus piernas y aledaños como si fuera la más sutil de las sedas. Tributo brindado, sí, pero a una prudente distancia. Puaj.

lunes, 13 de julio de 2009

Bluff

Ya estaba pensando que la denominación "gripe porcina" se debía a la forma achanchada que adquirimos los que debemos quedarnos en casa por este confinamiento masivo (que implica dormir de más + comer + mirar tele + estar sentado/a leyendo), cuando sucedió el misterio.


Su permanencia ininterrumpida mutó en lo contrario, como una muestra más de que todo lo que discurre normalmente puede suspenderse, cortarse o directamente evaporarse. Debo decir que en mis rápidas caminatas por el barrio pasé por la intersección de sus coordenadas para dilucidar si su ausencia era circunstancial o prolongada en el tiempo. La constatación de que se trataba de lo segundo no llega a convencerme ni siquiera ahora, cuando escribo estas líneas; por eso, tal vez llegue de nuevo hasta allí mañana, con el fin de presionar logísticamente por una respuesta.
Hoy, sin más, cuando regresaba de la farmacia más lejana para tener la excusa de andar un poco, vi que sus embajadores salían de improviso, con sutileza, mirando a ambos lados y cerrando con llave. En el interior, las luces prendidas y un aire de stop en el tiempo que sumaba más interrogantes que explicaciones me demostraron que ellos pueden vivir sin mí y que pueden enseñarme placeres sin permitir que acceda a éstos; ¿lograré yo superar su vacío y su cruel indiferencia?
No puedo decir que no extrañe su disponibilidad hasta altas horas, así como estaría faltando a la verdad si negara que deseo, otra vez, sus propuestas tentadoras y sus manjares preciados que, a la hora del mate, se brindaban como gráciles ruiseñores (?).

Es por eso que, en una semana sin NADA para hacer, me siento Nancy Drew investigando el enigma:
¿POR QUÉ CERRÓ EL SUPERMERCADO ORIENTAL DE LA CALLE PORTELA QUE TENÍA GALLETITAS RICAS?
Es posible que la pandemia no me regale una gripe chancha, pero una lobotomía me pegué seguro. Help.

sábado, 7 de febrero de 2009

Advenimiento

Tantas invocaciones a las deidades bizarras, en este foro, por fin, dieron resultado. Tiemblen Guido Süller, El Larva, Mich, Samanta, Natalia y Florencia-la-bruja-que-iba-con-su-madre-alodeMauroViale; que pidan refuerzos el marido de Adriana Aguirre y los ex-GH; de paso, que Nazarena deje de hacerse la Courtney Love de Carlos Paz porque todo terminó. Él ha tocado nuestra puerta y debemos recibirlo como se debe.

Porque siempre llega para cantar la justa;
porque es un macho televisivo que probó (el anonimato) y volvió;
porque sólo llegó cuando tenía algo para decir;
porque su sola presencia evoca tapizados de leopardo y anteojos de sol con marco dorado;
porque está vivito y coleando cuando sus adversarios ya alquilan camas en granjas de rehabilitación;
porque confirma lo que toda mujer resentida como yo dice de las bombas sexys de la TV: que son todas proletarias del amor (y a veces ni siquiera eso);
porque es una fuente de inspiración a cada momento;
porque es el principio del regreso de glorias como el ya mencionado ZAP;
porque me da las respuestas que Paulo Coelho me niega;
porque su videoclip del tema "Billetera mata galán" merece ser pasado en las escuelas;
porque editó un libro homónimo;
por todo eso y muchas cosas más que esperamos disfrutar en este verano aburrido,

BIENVENIDO JACOBO WINOGRAD A LA TELE DE MI PH
(Espero que en los televisores de ustedes también se vea,
¿o es una ilusión óptica la que me acosa?)

lunes, 25 de agosto de 2008

Campaña

Para el área de prensa y comunicación de SanCor

De mi mayor consideración:
me dirijo a Uds. con el fin de sugerirle que, en los envases de yogures con cereal, cambien el número del peso impreso en la gráfica, pues ya resulta demasiado obvio que cada vez se agrega menos yogur en cada pote. Esta cuestión no sólo atañe a la responsabilidad empresarial de brindar información fidedigna al consumidor, sino también influye en la alimentación cotidiana, dado que hay personas que recurren a sus productos para seguir un plan nutricional específico y las cantidades de alimento no corresponden a la etiqueta publicitaria que ostenta cada envase, por lo que se genera confusión y una sensación de aprovechamiento. Aunque esta crítica está dirigida a toda la línea de yogures con una ración de cereales aparte, el Sancor Yogs con cereales constituye un ejemplo modelo de lo que estoy diciendo. Gracias por leer este mail y, por supuesto, espero sus respuestas. Saludos!


(Es en serio: envié esta queja a la empresa a través de su página web, luego de ver que mi pote tenía menos de la mitad de yogur y unos cereales solitarios en la tacita de plástico)

martes, 15 de julio de 2008

PuñaladaTlapela

Los hice escenario de mis observaciones yerbateras,
soporto con estoicismo sus elecciones radiales, que van desde el predicador evangelista hasta el insoportable Arjona, pasando por cumbias villeras cuyos localismos nos hacen poner colorados a los lugareños, pero a ellos no se les mueve ni un pelo,
hasta me animé a comprarles crema y margarina, teniendo en cuenta la leyenda urbana sobre el apagado diario de heladeras,
hago la vista gorda frente a esas ofertas inexplicables de ultratumba,
sé que son mi única opción en el barrio y por eso me muestro cordial y simpática,

¿era necesario que el supermercado chino de la vuelta de mi casa me vendiera —sin ticket, offffcorssssse— un vino picado como un contagiado de viruela, asqueroso y con un color de jarabe que arruinó mi sábado a la noche, en una reunión donde yo era la única bebedora?

La falta de alcohol cuando nadie más podía proveérmelo me asestó un golpe al corazón. Todavía no volví a esa proveeduría oriental. Aún no he logrado sobreponerme.

jueves, 2 de agosto de 2007

Batracio

Esta información ha pasado a ser confidencial, mmmhhhh...