Ayer, en la línea E les tocó el turno a los conductores parsimoniosos, de ésos que están decididos a llevar adelante la revolución y no llevar a sus pasajeros al trabajo, a sus compromisos familiares o a las obligaciones que deliberadamente han impuesto sus jefes. Por eso, para que nos diéramos cuenta del inmenso gesto de voluntad política, el enviado para nuestra formación caminó a velocidad crucero roto por el andén, hasta llegar al primer vagón. Pese a que me contenía con estoicismo, me senti estallar de indignación cuando entró por la puerta del medio a saludar a un conocido, salió al andén y volvió a entrar por la puerta del extremo para ingresar a la cabina de conducción.
Es decir, entró por el medio, salió y volvió a entrar al vagón 2 metros después.
Me hizo acordar al chiste del ladrón tonto que hace un boquete para entrar al negocio y otro para escaparse.
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viernes, 26 de agosto de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Erratas
Ya me compré el caniche y lo teñí de rojo. El "Rosa" del afiche homenajístico refería a "José María Rosa" y no a "Rosa Luxemburgo". La autocrítica es lo primero.
domingo, 20 de febrero de 2011
Superhéroe
Él y yo (en el orden del diálogo, "yo y él"):
—Ah, mirá que el viernes René dijo que...
—¡Qué bueno, fuiste a ver a los Muppets! ¿Te habló la rana René?
—No, me refiero a René de Calle 13. Él dijo claramente que, si en una casa había situaciones de maltrato, él iba a ir para mediar.
—Mirá qué bien, che. Qué buen tipo. ¿Les pasó el teléfono ahí, en el recital?
—Sí, en pantalla gigante nos dejó un 0-800 para llamar. Pero bueno, lo que quiero comunicarte es que, desde el viernes, mi definición de "maltrato" es muy amplia y flexible.
—¿En serio?
—Sí, por ejemplo: en Navidad me compraste unas historietas que nunca me diste y que leíste solo porque dijiste que "al final eran malas". Eso sería maltrato. Ahora, que volviste de viaje y te pedí que me compraras un dulce y no lo trajiste, eso también es maltrato.
—¿Así que me estás engañando con el pensamiento? ¿Querés que venga René a esta casa?
—Epa, Balaguer, ¿ahora se engaña con el pensamiento? Un rato nomás; después le decimos que nos arreglamos, pero que venga así lo veo de cerca.
Babosa total.
—Ah, mirá que el viernes René dijo que...
—¡Qué bueno, fuiste a ver a los Muppets! ¿Te habló la rana René?
—No, me refiero a René de Calle 13. Él dijo claramente que, si en una casa había situaciones de maltrato, él iba a ir para mediar.
—Mirá qué bien, che. Qué buen tipo. ¿Les pasó el teléfono ahí, en el recital?
—Sí, en pantalla gigante nos dejó un 0-800 para llamar. Pero bueno, lo que quiero comunicarte es que, desde el viernes, mi definición de "maltrato" es muy amplia y flexible.
—¿En serio?
—Sí, por ejemplo: en Navidad me compraste unas historietas que nunca me diste y que leíste solo porque dijiste que "al final eran malas". Eso sería maltrato. Ahora, que volviste de viaje y te pedí que me compraras un dulce y no lo trajiste, eso también es maltrato.
—¿Así que me estás engañando con el pensamiento? ¿Querés que venga René a esta casa?
—Epa, Balaguer, ¿ahora se engaña con el pensamiento? Un rato nomás; después le decimos que nos arreglamos, pero que venga así lo veo de cerca.
Babosa total.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Contienda
Por haber extrañado la casa, por haber tenido ciertos fracasos de tiempo libre, por haber deseado dormir en la propia cama, o por querer recuperar la intimidad que tanto bien le hace a las miserias personales, lo cierto es que el regreso de las vacaciones implica, en el minuto siguiente a traspasar la puerta de casa, suelo hacer algo extraño o extravagante. Cocinar una comida de ésas que añoré preparar, limpiar el baño, mirar el único capítulo de una telenovela mexicana que nunca más sintonizaré, mandar el mail que siempre quedó relegado —incluso, antes de irme—, volverme dócil y flexible con las tareas que reclamo a los gritos en "etapas hábiles", o ponerme a trabajar a las 3 de la mañana; cualquier estupidez que podría hacerse otro día toma un carácter de imprescindible y urgente. Esta vez, el regreso de un corto viaje me prometía algo más adrenalínico: apostar en las subastas de mercado libre por sillones retro. 2pé, 5pé, 20pé o 30pé; todo vale para sentirse una jugadora compulsiva que insulta al monitor cuando un desconocido, por vías virtuales, supera su oferta, así como permite experimentar esa sensación de que "eso" es lo que siempre quisiste y nunca te diste cuenta, aun siendo el usuario más activo en un remate de medias de toalla agujereadas. Pero esta vez encontré un silloncito setentoso que no pienso dejar pasar. Por eso, vos, "usuario santiblabla", que me corrés apostando un peso más que yo cuando no estoy conectada, olvidate de sentarte en la que será MI nueva adquisición. Desistí ahora antes de que sea muy tarde para lágrimas. Parafraseando a un mandatario yettattore, el chiche vintage es mío, mío, mío.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Confesión
Anteúltimo día de noviembre. Es el momento de reconocerlo. Mañana será tarde para lágrimas.
No vas a llegar a hacer ni la mitad de lo que te propusiste para diciembre, sobre todo calculando que es el único mes del año que se termina en un día 15.
¿Trabajos finales? ¿Parciales? ¿Trámites bancarios? ¿Turnos con el médico? Como diría una insoportable publicidad de higiene femenina: ¡Olvidate! El año se termina mañana a las 20 hs. y no hay nada que se pueda hacer para detener el tiempo. Hoy es lunes, y mañana es viernes. El resto de los días son momentos de dispersión encubiertos. Asumir esta situación nos reducirá la angustia y nos brindará más espacio para sufrir otro bodrio findeañero: la Navidad. No pierdas la oportunidad de odiar las fiestas sólo por concentrarte en tus objetivos pendientes. En enero también tendrás la chance de darte cuenta que, en otro mes distinto, tampoco hiciste nada. En cambio, detestar la Navidad es algo que sucede sólo una vez por año. No desvíes tu energía orientada hacia lo único por algo que se repetirá en el futuro cercano.
No vas a llegar a hacer ni la mitad de lo que te propusiste para diciembre, sobre todo calculando que es el único mes del año que se termina en un día 15.
¿Trabajos finales? ¿Parciales? ¿Trámites bancarios? ¿Turnos con el médico? Como diría una insoportable publicidad de higiene femenina: ¡Olvidate! El año se termina mañana a las 20 hs. y no hay nada que se pueda hacer para detener el tiempo. Hoy es lunes, y mañana es viernes. El resto de los días son momentos de dispersión encubiertos. Asumir esta situación nos reducirá la angustia y nos brindará más espacio para sufrir otro bodrio findeañero: la Navidad. No pierdas la oportunidad de odiar las fiestas sólo por concentrarte en tus objetivos pendientes. En enero también tendrás la chance de darte cuenta que, en otro mes distinto, tampoco hiciste nada. En cambio, detestar la Navidad es algo que sucede sólo una vez por año. No desvíes tu energía orientada hacia lo único por algo que se repetirá en el futuro cercano.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Voluntad
—¡Qué máquina infernal! La verdad, es impresionante, ¿eh?
Esta apreciación constituye el modo en que mi concubinovio Lucho decidió poner en su lugar a nuestro vecino post-adolescente, que se compró una moto 0km y decidió usar el pasillo común del ph como garage. A raíz de ello, surge la siguiente pregunta de domingo:
Esta apreciación constituye el modo en que mi concubinovio Lucho decidió poner en su lugar a nuestro vecino post-adolescente, que se compró una moto 0km y decidió usar el pasillo común del ph como garage. A raíz de ello, surge la siguiente pregunta de domingo:
¿Por qué las mujeres siempre tenemos que ser las malas de la película, a la hora de ordenar las desubicaciones de la vida social que no elegimos?
sábado, 29 de agosto de 2009
Delivery
Hoy soñe que mataba a una mujer (no me acuerdo quién), la serruchaba en varias partes y disponía sus pedazos en sendas bandejitas de plástico, como ésas donde se coloca el pollo al horno de las casas de comidas. Guardaba mi tesoro en la alacena que está debajo de la mesada y me pasaba todo el tiempo (la noche completa, en la vida real) pensando cómo deshacerme de la evidencia. Me cansé mucho. No es cool ser descuartizadora.
jueves, 1 de noviembre de 2007
Tsunami
La mejor forma de procesar un enojo violento es, con toda la serenidad del mundo, anunciar que se va a pagar con la misma moneda.
Y retribuir de un modo idéntico es, puedo asegurarlo, mucho peor que amenazar con una venganza de variado procedimiento y resultado.
Say no more.
Y retribuir de un modo idéntico es, puedo asegurarlo, mucho peor que amenazar con una venganza de variado procedimiento y resultado.
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