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viernes, 17 de octubre de 2008

Lealtad

—Mi marido me compró, hace ya muchos años, un conjunto al estilo de Grace Kelly, que le habrá costado 15 mil dólares. Yo me pregunto, esta mistonga, cuando estudiaba en alpargatas en La Plata, ¿se habría podido comprar esas carteras que usa ahora?
Señora bien, con visos de contradicción y dueña de un tono de voz irritante.

Hacer fila en un banco de Santa Fe y Scalabrini Ortiz, un 17 de octubre, expone a la comisión de botellazos imposibles de sofrenar.
Nada más lejos de mí que una adhesión Kaísta, pero si hay algo que me divierte es ver cómo las viejas chotas de Palermo y Barrio Norte se enardecen con una (al fin de cuentas) colega cocona a la que, por alguna razón setentista, no llegan a reconocer como tal.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Socialista

Perdoná Laura. Por favor.
No me considero fascista. Estuve trabajando durísimo en una pastelería luego de una internación psiquiátrica post-divorcio.

Mucho de lo que llamás mi fascismo se debe a que tengo un padrastro muy duro conmigo, que fue amigo del Che y estuve en Cuba en los sesenta. Conversando con él voy recuperando sensibilidad social. Me considero un seguidor de Bernard Shaw y los fabianos, los socialistas pacíficos que creen que que el socialismo llegará gradualmente lo que actualmente está ocurriendo, entre cosas, gracias al rock.
Soy un paciente bipolar.
En ningún momento quise herirte, y tal vez tengas razón y mis escritos son bodrios, pero deseo continuar escribiendo.
Mil disculpas.
Creí que percibías que yo tenía transtornos psiquiátricos, pero estoy bien controlado.


No puedo negar que me sentí un poco mal cuando recibí esta contestación, pero también es cierto que no la entendí por completo.
Una amiga me dijo que sólo quería victimizarse, y que lo dejara tal como está.
En verdad, no me arrepiento para nada de mi mensaje original, salvo por el calificativo de "bodrio". Aunque sus textos conformaron lo más parecido a una bazofia para leer (o para abandonar la lectura para siempre), mi autoridad sobre el tema es dudosa.
Pero bueno, el placer de "cantar las 40" sucede pocas veces en el año, y celebro mi estallido, que representa y compensa muchas otras explosiones que se quedaron en el camino.
¿El socialismo de la mano del rock? Ya me parecía que Fito Paéz, Cerati y Spinetta estaban cada vez más cerca del pueblo. Eso es lo malo de mandarle a los locos una bomba por mail: que después llegan las perturbadoras respuestas.