lunes, 20 de septiembre de 2010

Entel

Todas las casas tienen un karma con alguno de los servicios típicos de un hogar. Aunque nosotros podríamos decir que el problema es con la electricidad —cortes y más cortes, descensos súbitos de tensión y explosiones en la esquina—, el verdadero misterio se encuentra en la línea teléfonica. Creo que ningún otro abonado de Capital Federal tiene más llamadas equivocadas que esta vieja característica de Flores y, sobre todo, no cuenta con un elenco estable de indeseables que periódicamente tienden a errar el número con el que quieren comunicarse. Así, todos los meses, un día X a eso de las 9 de la mañana, debemos escuchar la intempestiva voz de una mujer que, sin mediar saludo, dice "¿Cristina? ¿Cristina, sos vos?". También hay quien pregunta por "mi tío": "Hola, ¿mi tío?". Por otro lado, somos referencia obligada de las máquinas de medición del ráting, así como blanco inevitable de los encuestadores teléfonicos. Teléfonica no deja de ofrecer promociones tramposas, y parece que figuramos en todas las guías que listan personas bien dispuestas para escuchar a los telemarketers.
Como todo esto se ha vuelto parte del paisaje cotidiano, ya no nos incomoda tanto. Pero el jueves, debo confesar que se nos rompió el corazón: un tartamudo en alerta naranja, con graves problemas de dicción, llamó durante todo el día preguntando por "Ana". No quería convencerse de que había sido víctima de un engaño, de que su Ana no vivía aquí y que, cruel ella, le dio un número de teléfono para que se enfrentara, nervios y limitaciones mediante, con el indómito desafío de hablar. Mientras que las llamadas precedentes habían sido atendidas por mi concubinovio, en las últimas, el desdichado galán oyó mi voz y se ilusionó: "por fin la dejaron atender a Ana", habrá pensado. Por eso, con mi mejor tono le expliqué que estaba marcando el número correcto, pero que "ella" no vivía aquí. Balbuceó un penoso "gracias" y no volvió a llamar; de ambos lados de la línea, él y yo sufrimos la decepción. Sos yegua, Ana.

6 comentarios:

efa dijo...

yo tengo mambos re jodidos con los del gas!
Muy bueno.
efa

MaGui (Sí, sí... la misma) dijo...

No te quejes de los servicios, el diablo ha sido generoso permitiéndoles tener todo eso en el infierno.
Y lo del tartamudo me partió el alma.
Pero si te sirve de consuelo, una vez me llamó un gangoso (nro equivocado) y sin darme cuenta, empecé a gangosear yo también, pensó que me burlaba y se ofendió.

pd: bien por efa que no volvió a decir "buenos diálogos" jajaja

demasiadolistas dijo...

ay por un momento me dio ganas de que te hagas pasar por Ana...pero hubiese sido muy cruel no?
(M)

Junior dijo...

quizá no es tartamudo pero se pone tartamudo ante una chica(digo,para que no nos dé tanta pena,jeh).

ene dijo...

Pero y si el tartamudo es un acosador y Ana para sacarselo de encima le dio cualquier numero?? O acaso no llamó durante toooodo el dia?

Laura dijo...

efa: tu futuro está en los departamentos a pura electricidad, entonces.
MaGui: mi infierno es divino. Y la copia fonética me pasa también, sobre todo cuando el chino del super me dice "quere pam?" y yo le digo "sí, pam, pam". Lo juro.
demasiadolistas: puedo conmoverme con el tartamudo, pero lejos estoy de querer escuchar una declaración de amor con ese estilo hablado.
Junior: amigo, sería al primero al que le perdonaría que sólo se comunique por medios virtuales, porque se lo escuchaba bien feo, pobre.
ene: ¿psychotartamudo? Podría ser tranquilamente; de hecho, cumplió con el paso 1 de este tipo de seres, que es el de generar compasión. Bien pensado.