viernes, 13 de agosto de 2010

Ómnipuf

Sucesivos viajes en micro en una frecuencia no demasiado esporádica me permitieron identificar ciertas problemáticas de las llamadas "unidades", cada vez más caras y cada vez menos hospitalarias. Si van a hacer uso del frío fin de semana largo, éstas son las cosas que posiblemente observen en sus transportes de larga distancia:
* Tentempié: algo sencillamente indignante y opuesto a cualquier concepción de "comida" que una persona pueda tener en mente. Un paquete de 4 galletitas de agua sin sal, un minipaquete de confites, un alfajor blanco y dos caramelos constituyen un atentado a la cortesía por parte del pasajero.
* Ubicación de los televisores: siempre, siempre, siempre, están mal puestos. Los únicos dos que pueden mirar la pantalla tienen que tirarse para atrás durante toda la película, y el resto no adivina nunca quién es la superestrella de la megaproducción yanqui que se pirateó para la ocasión.
* Altura de los asientos: directamente relacionado con el ítem anterior, suele suceder que los respaldos son más altos que la línea de la mirada. Ergo, no se ve el televisor y no se sufre la película.
* Película: en un 99% de los casos, está mal elegida, tiene escenas de sexo frente a los chicos, episodios de violencia inusitada para los impresionables, un argumento naïf que propende a la violencia, o es un bodrio que te hace pensar "¿apagaron las luces y no puedo leer nada por esta bosta?". Además, cuando se termina, el protector de pantalla se mantiene 2 horas más, y durante todo ese tiempo es imposible dejar de mirar fijo para adivinar cuándo el óvalo de DVD caerá justo en uno de los vértices de la pantalla.
* Baño: tiene chifletes de aire inubicables, y cuenta con jabón líquido pero no tiene agua. En consecuencia, uno se llena las manos de esa sustancia química y luego no se las puede enjuagar. Además, nunca he podido sacarme de la cabeza que hay alguien que ve al usuario desde la ventana que da a la ruta, o desde algún otro punto estratégico no reconocible a simple vista.
* Café: cómo olvidarse de ese clásico de la putrefacción viajera. Su color, sabor y temperatura varían según la empresa, pero en todos los casos es altamente inadecuada. Nunca comprendí por qué no dejaban agua caliente a disposición, para hacerse té, mate o cafe traido por uno mismo, que es más seguro y más rico.

Así es que, aún cuando te vayas a un super hotel o a la confortable casa de una abuela en las afueras, el viaje en micro siempre te permitirá decir que sos un aventurero y que te gustan las experiencias extremas. Hete aquí la enseñanza. Una bella parábola del transporte.

4 comentarios:

Etereo Desliz dijo...

otro detalle: de día ponen "música"

Pato dijo...

"clásico de la putrefacción viajera".Ja ja.Buenísimo.

+ adrimosar dijo...

Buen viaje!

Laura dijo...

Etéreo Desliz: totalmente verdad. Nada más indignante que la música elegida para que te despiertes, luego de una larga noche en la que no supiste cómo acomodar las piernas para dormir.
Pato: además de clásico, histórico.
+ adrimosar: ¡ya volví! ¿Cómo estuvo el evento del jueves? ¡Me hubiera encantado ir, el próximo no me lo pierdo!