lunes, 14 de enero de 2008

Llegada

Muchos dibujos animados e historietas de contratapa de diario han tratado la problemática de ingresar al hogar cuando uno está algo sobrepasado por los brindis.
No obstante, casi nadie ha enfocado el problema desde el otro lado, para considerar que uno puede estar algo embriagado dentro del hogar y manifestar inconvenientes para abrirle la puerta a otro que llega sobrio y solicita la apertura.
En mi caso, suelo optar por salidas creativas cuando no puedo conectar la presencia de Luciano al otro lado de la puerta (en el exterior) y la tarea que me convoca, es decir, correr el pasador y permitirle entrar.
Una de esas "salidas creativas" consistió, hace algunas semanas, en sacarle una foto mientras aguardaba, inquieto, el momento de lucidez que sólo me ocurre una vez por trasnoche y que, en ese caso, se verbalizó con una autoindicación suave: "¡abrí, túpida!".

3 comentarios:

Daria dijo...

Jajajajajajaj! Pero mire Ud que resultó borrachina!

Laura dijo...

Vos estuviste en esa reunión! Fue la convención de la rama femenina!

Daria dijo...

Ah! Fue ésa? Será que las ganas de emborracharse funcionan como la borrachera en sí? No me acuerdo!