lunes, 20 de junio de 2011

Culazo

Y sí.
Habemus choque.
De la manera más destructiva para mi autoestima: en marcha atrás, golpeando a una camioneta es-ta-cio-na-da. Me fui en el anonimato más vil, luego de ver que no había ni movido la ceniza volcánica del vehículo víctima. Resultado: un faro trasero roto, chapa abollada y baúl imposible de abrir, que guarda aún una campera mojada del sábado por la tarde, cuando llegué empapada al auto, guardé el abrigo y las zapatillas ensopadas en el baúl y manejé descalza hasta casa.
La campera se pudre en la oscuridad, el auto tiene un bollo que me deprime, y el dinero que iba a destinarse a la cómoda calefacción será enviado directamente al chapista.
Un fin de semana de maravilla.

3 comentarios:

Aleta Vidal dijo...

ay que garron. a nosotros nos robaron un farolin de adelante. esto de tener auto no es facil. ojala que no les duela mucho el chapista!

demasiadolistas dijo...

Ay....bautismo bautismo...es obligación pasar por el!

(M)

efa dijo...

Lamento el choque, si no hay calefacción habrá que irse a vivir al auto, je, lo he pensado en elgún punto de mi pasado.
Salud, Feliz regreso