viernes, 3 de julio de 2009

Promoción1999

Colectivo de viernes por la tarde. Mucha gente, poco tiempo de sol y muchas ganas de llegar adonde sea. Cuando se combinan estas tres variables, siempre sucede lo inmensamente molesto:

Dos chicas —1 y 2— que suben al 55 y tienen la mala idea de buscar un espacio confortable al fondo. Sentada en la fila de 5 asientos de casielbaúl y esperando alguien con quien amenizar el viaje, se encuentra la chica 3. Yo sólo escucho, esta vez.

Chica 1 —Hola, ¿cómo estás, tanto tiempo? ¡Qué loco encontrarte acá! (A chica 2) Vení, te presento: ella (chica 3) era compañera mía de la secundaria. Ella (chica 2) es compañera mía de trabajo.
Chica 2: hola.
Chica 3: hola, qué tal. ¿Venís de laburar? (a chica 1)

A continuación, se suceden todas las preguntas de rigor cuyas respuestas se olvidarán al instante:

¿Terminaste de estudiar?
¿Te casaste? ¿Seguís viviendo con tus viejos?
¿Tenés Facebook, así te invito (uf)?
¿No chateás en el msn?
¿Estás de novia con aquel chico que conociste en el viaje de egresados (si tu vida no es algo imposible de vivir, ¡obvio que no!!!!)?
¿Tu perro vive?
¿Tu hermana ya está en la facultad o de yiro como todos pensábamos?
¿Te hiciste las lolas, porque eso no estaba cuando usabas uniforme, no?
¿Por qué te encontré en este maldito colectivo?

Las primeras preguntas SEGURO se formulan; las segundas, harían el encuentro un poco más divertido pero sólo forma parte de mi repertorio utópico de choques interpersonales no deseados. Pero al final de cualquier interrogatorio de este tipo siempre habrá una pregunta, LA pregunta, que divide aguas y aúna sentimientos:

¿LOS SEGUÍS VIENDO A LOS CHICOS?

Chica 1: no, la verdad es que yo no vi más a nadie.
Chica 3: yo sí, me los cruzo siempre y me voy enterando de la vida de cada uno.

Tan disímiles las respuestas, tan iguales las conclusiones mentales:

Chica 1: "pobre, los sigue viendo a todos. Ésta no corta más con la escuela".
Chica 3: "pobre, no vio más a ninguno. Lo que pasa es que nunca la bancaron mucho, aunque no es mala".

Si se pueden dejar de ver a los ex, a los familiares insoportables, a los vecinos insufribles, a las amigas yeguas, a los comerciantes malhabidos, a los compañeros de trabajo olvidables,

¿Por qué no habríamos de (querer) dejar de ver a los coexistentes del secundario?
El que quiere volver a esa etapa, miente o está en un gran problema. Bajate del colectivo de una vez, dejame de hacer preguntas y dame el maldito asiento, querés.

3 comentarios:

Daria dijo...

Jajajajajaj that is true!
No sé porqué uno hace esas preguntas de cortesía mientras piensa en cualquier otra cosa.
Como dice mi amigodelalma "uno sólo debe verse con quienes le interesa, al resto ni el facebook, mirá. Son parte del pasado que queden ahí"

Bueno, las "" son una exafgeración. la idea está, la textualidad ni a palos!

MaGui (Sí, sí... la misma) dijo...

Por favor!!! sabés la cantidad de veces que me he encontrado a mi misma preguntando eso? "Y los demás, sabés algo?" PENOSO pero creo que es una herramienta que usamos para cuando el silencio nos invade y no sabemos como remar el reencuentro con el pasado... Lo sé, mediocre estrategia, pero estrategia al fin!

Junior dijo...

que realidad...cuando uno se encuentra con un ex compañero de la secundaria la pregunta se dispara automáticamente y es casi imposible de detenerla...allá vá, sin frenos y directa al interlocutor:"¿te seguís viendo con algunos de los chicos?"...