domingo, 12 de junio de 2011

Ring I

Tanto tiempo sin escribir en este blog, y ustedes pensaban que estaba muriendo. Pues no: todo lo contrario: algo estaba surgiendo e Insolada cuenta con otra terminación en "ada" además de "tarada": "embarazada". Ergo, a las crónicas de conducción nefasta por la ciudad de Buenos Aires se agregarán las innumerables peripecias a bordo de la gestación, y en este primer post de regreso quisiera abordar la lista de contrincantes que una embarazada inexperta suele tener en su camino bizarro hacia la maternidad. El primero es, sin duda, el obstetra: un personaje que aparece en todas las instancias de la sitcom con participaciones estelares aunque esporádicas (una vez por mes: su aparición reemplaza la irrupción de otro proceso cíclico que, por estos meses, se toma vacaciones). Contra todos los pronósticos de acompañamiento, contención y confraternización, el obstetra es aquel sujeto que se pertrecha contra todas las idioteces que una mujer mamushka suele pronunciar, por ejemplo:
¿Puedo tomar mate con yuyos?*
¿Sigo haciendo actividad o me quedo sentada en casa?
¿Me puedo depilar con cera en zonas complicadas?
¿Me tiño con tono sobre tono o con tintura tradicional?
¿Compro pañales desde ahora, porque son muy caros?*
¿Me atiborro de suplementos vitamínicos desde ahora, por las dudas?*
¿Qué hago si comer las cosas de siempre me da asco?*
Estas preguntas, de por sí sumamente idiotas, son consideradas de tal modo sin ninguna piedad por el especialista, que se limita a informar: "son todos mitos". Le podés preguntar si hacer zancos puede ser riesgoso, hasta cuánto tiempo se puede hablar por celular para que las ondas no transformen al feto en un mutante, pero él va a recurrir a la mitología para refutar tus consultas. El único momento de verdad concreto, irrebatible, es el del peso: el valor de los números, en ese momento, disipa cualquier leyenda gestacional y te sume en la más profunda de las depresiones. Yo ya conozco mi cifra del Averno y todavía estoy intentando reponerme.

* Son las preguntas que efectivamente realicé. Las respuestas fueron:
"Claramente, sí. Esas son pavadas: también te podés depilar y teñir".
"Claramente, no. Esas son pavadas".
"Claramente, no. Comé mejor y trata de no engordar tanto a la vez".
"Claramente, comé otras cosas y esperá a que se te pase".

7 comentarios:

MaGui (Sí, sí... la misma) dijo...

En serio hiciste esas preguntas?
Empiezo a sospechar que los efectos del embarazo son mucho más amplios que la gestación de un/a niñx en el vientre!

MaGui (Sí, sí... la misma) dijo...

pd: felicitaciones a insolada.- Sobre preguntas de esa clase, recurra a otras mujeres que hayan sido madres, para no pasar por el momento de maltratado del/de la obstetra (que al igual que lxs nutricionistas, son seres deleznables)

Aleta Vidal dijo...

y despues del nacimiento de la criatura las preguntas sin sentido continuan con el pediatra, tales como: puede reconocerme mi hijo? le hago upa cuando llora o lo dejo que se le pase? es normal que no llore mucho? y asi.

ene dijo...

Felicitaciones! Obvio que hay que hacer toooodas las preguntas que quieras, sobre todo si sos primeriza; asi que sacate las dudas ahora.
Y por el peso, deberás acostumbrarte a los retos y a las depresiones si te gusta comer y tenes tendencia a engordar

demasiadolistas dijo...

A parir que se acaba el mundoooo!! jajaja
grande insolada! Te banco, en las preguntas boludas de hoy y en las que vendrán !!

(M)

Laura dijo...

Mag: sí, claramente optaré por la versión menos científica y más comprensiva, que es la de preguntarle a otras madres, ja!
Aleta: morí de risa con tus preguntas: ¿me reconoce mi hijo? es, claramente, la mejor.
ene: 'fetivamente, retos-depresiones-comida-retos es un claro círculo vicioso del que no creo poder salir.
demasiadolistas: y habrá muchas preguntas boludas para este boletín!

Junior dijo...

Lindísima noticia! felicidades!