miércoles, 23 de febrero de 2011

Superviviente

Mientras escribo y pienso por qué no estoy estudiando para el hermoso final que tengo mañana, a la vez me acuerdo de algo que vi en una vidriera y me dio la pauta de por qué nadie aprende música en la escuela.
Por todo eso que se me agolpa en la cabeza es que no estudio. Pero, si el objetivo a) está perdido, mejor será abocarse al b), consistente en denunciar una aberración de la melodía, que es la supervivencia del "tonete". Ni flauta, ni quena, ni trompeta: tonete, algo así como un instrumento de viento para que te alejes de la música de una vez y para siempre. Una forma anodina, un sonido afónico, enseñado por maestras de música con peinados extraños que piden, con impaciencia, que suene bien el Himno a la Alegría con esa porquería. Soplar un caño de PVC tapado con masilla en lugares estratégicos suele ofrecer mejores resultados que esta frustrante tarea.
No puedo creer que siga existiendo el tonete. Aunque, por otra parte, no es nada contradictorio: es parte de los proyectos escolares que afirman estimular cierto talento cuando en realidad lo desalientan para siempre. Algo así como encargar La leyenda del Mío Cid para generar interés en la lectura, estudiar manuales para entender historia, o hacer ejercicios en circuito para resaltar lo divertida que es la actividad física. Ahí, en la intersección entre "gusto por la música" y "ganas de aprender un instrumento", entra el tonete para destruir cualquier afán artístico.

Muerte al tonete.

5 comentarios:

Hernán Carreras dijo...

Suelo estar de acuerdo con lo que expresas (o al menos me da gracia je) pero hoy voy a estar en, una parte, en desacuerdo.
De las lecturas que me dieron en el secundario, una de las que más me gustó, fue "El mio Cid"

Laura dijo...

Sr. Carreras: en mi consideración, el Mío Cid entra en las bazofias de lectura escolar, al ladito de El Conde Lucanor y La Celestina. Pero le admiro la tolerancia con la que ha aceptado ese antiguo libro. De una nerd a alguien que está actuando como tal en este comentario, mis respetos.

La profe dijo...

Lo que son las cosas!
Cuando el sistema escolar de los años 60 me condenó a soplar una aburrida flauta dulce Melos de irremediable color marrón, mi más encendida envidia se depositaba en los niños a los que la escuela les requería un colorido tonete, los cuales venían en color turquesa y en color rojo.

ene dijo...

menos mal que no lo tuve en el secundario, lo que sí siempre me desalentó fue dibujo, que manera de sufir lpm

Luciano Saracino dijo...

¿A Hernán Carreras le gustó el Mio Cid? ¡Por Diossssssssssss!
Fue mi único 3 (tres) en literatura.

Desde ese momento divido a las personas entre las que les gusta esa bazofia con la que espantan a los niños de la literatura, y los que nos parece una aberración.

con usted, Carreras, voy a hacer una excepción porque lo aprecio verdaderamente.