sábado, 9 de octubre de 2010

Deseo

Como cada dos meses, la parroquia que está a la vuelta de mi casa realiza una actividad benéfica para recolectar dinero (cuándo no). Ritual de beneficencia que consiste, paradójicamente, en vender pollos asados: una práctica para ayudar a ciertos seres vivos que implica la extinción de otros. La opción de las tortas, de las bufandas, de las pavadas con arcilla o de los horrorosos regalos escolares del día de la familia quedaron a un lado para los cerebros parroquiales, que creyeron más atractivo gestionar una matanza de animales para colaborar con otros animales, lo que podría considerarse una intervención selectiva de la cadena alimentaria.
Es así que, cada vez que veo el pasacalle de anuncio de feria de pollos (encima, un pasacalle) elevo la misma plegaria:
"Por favor, que un día lleguen pollos gigantes que defequen y pisen, en forma alternada, esa iglesia".
"Por favor, que un día lleguen pollos gigantes que defequen y pisen, en forma alternada, esa iglesia".
"Por favor, que un día lleguen pollos gigantes que defequen y pisen, en forma alternada, esa iglesia".
Estamos en octubre, y la próxima kermesse antiecológica llegará en diciembre: ¿Navidad me traerá lo que espero? Juro que sería la primera vez que esa fiesta me caería un poco, sólo un poco simpática.

4 comentarios:

efa dijo...

aplaudo la iniciativa de los pollos gigantes, really! Y el final con la navidad, muy bueno
Bs
efa

demasiadolistas dijo...

Siii me sumo a la cadena de oración!!!!
Contá con eso!!! y quién te dice esta navidad sea LA navidad que no olvidaremos en nuestras vidas porque la venganza de pollos será terribleeeee
Genia genia genia! te ando estrañandooo

(M)

Laura dijo...

Efa: todos con cámaras en la mano, realizando el avistamiento. Ésa es mi imagen perfecta de la Navidad.
demasiadolistas: roguemos a nuestros dioses clase B que eso suceda, amiga! Yo también te essssstraño!

Anónimo dijo...

que choto lo que decis flaca...