miércoles, 22 de julio de 2009

Durax

Más que los buenos amores,
la celulitis, el sobrepeso del invierno,
la permanencia de los cortes de pelo trágicos,
los vecinos pegajosos, las repeticiones de las madres,
la barrera del ferrocarril Sarmiento en Rivadavia y Mariano Acosta,
mis demoras para cualquier encuentro,
los trabajos tediosos, los pagos de editoriales,
la depilación definitiva que nunca haremos por cuestiones económicas,
los días de lluvia en temporada de playa,
los ladridos de las perras de al lado en el punto cúlmine de cualquier película,
la atención al cliente de las compañías celulares,
las Fiestas navideñas,
los interrogatorios de parientes insidiosos,
o el recorrido del colectivo 141,

las paparruchadas que le faltan a cualquier casa duran mucho más en su vigencia que cualquiera de las cuestiones señaladas más arriba. En mis días de ocio culposo, que se están terminando, pude identificar esos "incompletables" de mi hogar que están ausentes desde hace un año y medio (es decir, desde que llegamos) y que amenazan con perpetuarse:
- La falta de mesa ratona, de mesas de luz y de sillas.
- Una cucaracha aplastada contra el mosaico de la cocina en el verano, que se fosiliza sin que la extirpemos de la pared.
- El picaporte caído de la puerta de entrada, cuyo tornillo rebelde saltó todas las veces que fueron necesarias hasta desaparecer.
- La carencia de burlete en mi estudio, que deja paso al frío, a la lluvia y a la entrada de cuanta porquería asole la terraza.
- La presencia de una mancha negra que me queda en los dedos después de bañarme, como una pintura joven para siempre que me ataca en mi instante de mejor y mayor higiene.
- El desorden ultrasónico del estudio de Lucho.
- La interrupción del reloj de mi abuela, detenido en el tiempo y en el movimiento.
- Un tacho de líquido radiactivo, que estaba en la casa y ahora oficia de mesita del teléfono (?).
Todo esto dura mucho más y, quién dice, contenga el maldito germen de la eternidad florense. Que la deidad me ampare.

2 comentarios:

Daria dijo...

Sí, sí, sí. Entiendo todo. Ahora, ahoooora HAY NECESIDAD DE GUARDAR LA CUCARACHA DEL VERANO!!!!! Eh????? O es una especie de promesa o santuario o noséqué, eh????
Vamos amiga! O les da cosita? De ser así, cuando vaya pa' Flowers city me avisás que yo me ofrezco para deshacernos del animalejo en cuestión.

La profe dijo...

Creo que a casi todos nos sucede lo mismo, aunque yo ya estoy como en un nivel meta.
Sucede que no sólo una serie de cosas no hechas/no compradas/no colocadas amenazan con perpetuarse.
Sucede que también se ha perpetuado la lista de cosas no hechas/no compradas/no colocadas y para colmo de males, cuando el otro domingo la volví a sacar y a mirar en pos de remediar la situación, la cosa tomó una dimensión aun más ominosa, a saber: la lista contienen un tal "pendorchín living" y no hay manera de que yo recuerde a qué perdonchín había referido en su momento.
Así las cosas.