miércoles, 19 de noviembre de 2008

DesEngranaje

Desperté demasiado tarde como para asegurarme un día de buen humor.
Me levanté y vi una pila de platos sucios en la pileta. Como es obvio, los lavé sin hacer caso de quien debería haberlo hecho porque no soporto verlos ahí, tan engrasados y a merced de los bichos de ph.
Luego consideré que la habitación estaba un poco desordenada y colgué la ropa, ante la mirada distraída de mi concubinovio que no consideraba propicio colaborar (una actitud que mantuvo durante toda la jornada y desde lo rememorado en el párrafo anterior de este recuento).
Hoy, además, fue el día en el que el alimento balanceado de la Negra se iba a agotar, por lo que fui a comprarle más, cumpliendo así otra de las tareas más tediosas de la semana (breve pero aburridísima).
También hoy, miércoles, es el día en que limpio el baño —no lo hago los fines de semana porque me deprime—, lo que suma un ítem más a las cuestiones para resolver que se vuelven un estorbo.
En el transcurso de la tarde intenté trabajar, pero estaba tan nublada que la concentración se volvió una utopía: me dediqué a concertar entrevista para nota, responder mails y planificar lo que hay que planificar (metaplanificación, que le dicen).
Se me escapó el colectivo que podría salvarme y, como no vino otro en los 10' siguientes, perdí mi clase de gimnasia. Debo decir que hay pocas cosas que acrecienten más mi tormenta mental que ese suceso.
Voy a cocinarme después de un intenso debate sobre qué cenar —porque estoy sola y no puedo cobrarle a Luciano sus fechorías con una factura culinaria— y culminaré mi día gris con una película de la Coca Sarli.
Parecen no ser suficientes mis desventuras, puesto que recién paso por Insolada y me doy cuenta de que nadie pone fichas en mis recomendaciones literarias. Leyendo desde los 4 años para esto. Desolador.

3 comentarios:

Cameron West dijo...

coca sarli?.... huy... eso debe doler

Dragon de Azucar dijo...

Ningun dia puede terminar mal si ves la Buerrerita de Ypacaraí antes de ir a dormir.

Saludos

M. (Una Ramera) dijo...

Lo bueno es que terminaste con la coca. por eso vale la vena el día.