sábado, 12 de abril de 2008

AntiDJ

Una de las cosas que más detesto es que dispongan de mi tiempo cuando no tengo ganas de prestarlo; es decir, odio que me arrebaten el tiempo. Y aunque podría explayarme mucho más sobre el tema, quisiera asociar este rechazo con un fenómeno cada vez más frecuente e irritante:

los idiotas que ponen música con su celular y no utilizan auriculares
(en consecuencia, todos escuchamos la porquería que se han grabado)

Escuchar estas pútridas selecciones musicales por la calle es bastante malo pero, al igual que con los cigarrillos, las emanaciones perjudiciales se disuelven en el aire. Sin embargo, esta cofradía de sádicos cobardones —porque hacen uso de "el aire es libre y no te toco" para molestar— también practican este infeliz hábito a bordo de los colectivos y, en especial, del colectivo que uso yo: el 180 ramal 155 (sí, este ómnibus existe y lleva hacia algún lado).
Salsa, cumbia, cumbia villera y baladas insoportables son emitidas, viaje tras viaje, por esos aparatos del demonio que, a pesar de su precio, parecen no llevar auriculares en su pack promocional.
Por ahora, con comentarios indirectos pero punzantes, sumados a miradas de odio infinito, he logrado que estos acerebrados modifiquen su comportamiento mientras intento leer algo. Pero no creo que pueda sostener esta situación mucho tiempo más. La Capital está invivible.

3 comentarios:

c. dijo...

aparatos del demonio: eso mismo!


(http://tomateuntere.blogspot.com/2008/04/todava-est-mal-visto-hablar-slo-y-en.html)

Daria dijo...

Sabés que yo venía pensando lo mismo????
Qué mal hice yo para mecrecer esto, eh? Me querés decir!!

Luciana dijo...

qué horror es eso que contás. Me pasó hoy mismo arriba del 39 (cartel rojo) que va a Palermogólico.