martes, 11 de septiembre de 2007

Modernidad

Hay que cambiarle ya la cara a este blog. Basta de posts tristes (y basta de tristezas).
Haré un intervalo con este fragmento tan delirante:

—Sabéis, los grillos y las cadenas tienen funciones en la vida moderna que jamás debieron imaginar sus febriles inventores en una época más simple y antigua. Si yo fuera un constructor de casas lujosas, instalaría por lo menos un equipo de cadenas, fijadas en las paredes de todas las nuevas casas amarillas de ladrillo tipo rancho y de todos los chalets duplex de Cabo Cod. Cuando los residentes se cansasen de la televisión y del ping pong o de lo que hiciesen en sus casitas, podrían encadenarse unos a otros un rato. Les encantaría a todos. Las esposas dirían: "Mi marido me encadenó anoche. Fue maravilloso. ¿Te lo ha hecho a ti tu marido, últimamente?". Los niños volverían corriendo del colegio a casa, a sus madres, que estarían esperándoles para encadenarles. Esto ayudaría a los niños a cultivar la imaginación, cosa que la televisión les veta. Y habría una reducción considerable en el índice de delincuencia juvenil. Cuando el padre volviera del trabajo, la familia unida podría agarrarle y encadenarle por ser tan imbécil como para estar trabajando todo el día para mantenerles. A los parientes viejos y revoltosos podría encadenárseles a la puerta del coche. Sólo se le soltarían las manos una vez al mes para que pudieran firmar los cheques de la seguridad social. Las cadenas y los grilletes podrían asegurar una vida mejor para todos. Tengo que conceder un espacio a esto en mis notas y apuntes.

La conjura de los necios, John Kennedy Toole.

3 comentarios:

Magui (o la q no leyó el libro) dijo...

Puede perdonárseme no haber leido este libro? Me siento ignorante. Excelente parte sabiamente elegida... Señor John Kennedy Toole usted sabe que si Freud lo hubiera leído diría que tiene un fetichismo basado en un Edipo encubierto y mal superado? Alguien tenía que decirlo! Pero John tiene una imaginación muy frondosa, o muchos deseos de destrucción reprimidos o de lo contrario una linda fantasía sexual que incluye escenas de disfraces de policía... Bah! si yo lo interpreto así, quizas la que tiene estas conductas soy yo... Besos psicoanalizados...

Laura dijo...

Sí! Ignatius Reilly (ya ha sido mencionado en este blog por otras cuestiones), el alter ego de Toole, tiene, entre muchas de sus taras, una represión sexual que le aflora por los más diversos canales. El libro es excelente, Magui, después te lo presto!!!!!!

Lucho dijo...

Si; sin dudas, Toole tiene muchas taras, represiones sexuales, fetichismo, edipo encubierto y mal superado, deseos de destrucción e imaginación muy frondosa.
Quizás, por todo eso, al terminar de escribir el libro se suicidó.
Todo hay que aclararlo: uno de los mejores libros que ha dado el siglo veinte. Sin dudas.