sábado, 21 de julio de 2007

Generaciones

Mmmmh, hoy hablé con una amiga sobre los precios de la carne, y los descuentos en el supermercado, que bien vale la pena aprovechar.
¿Eso es una señal del crecer?
También nos quejamos del poco criterio económico-administrativo de nuestros novios, que son capaces de comprar tres galletitas por cinco pesos.
¿Eso es una señal del crecer?
Luego, ninguna amiga de la escuela presionó para organizar reuniones casi imposibles de lograr para un viernes en el que todo el mundo está en la calle, y en tiempos en los que vivimos bastante lejos una de otra. Nadie se quejó del desgano organizativo, ni de la pasividad con la que pensamos este día.
¿Eso es una señal del crecer?
Llamé a mi hermana menor para ver si estaba en casa, si precisaba algo, porque mis padres no estaban. Quise jugar el rol de hermana mayor, cuasi maternal, pero sólo me quedó, como alternativa, dejar un mensaje en el contestador. Ella ya se había ido, y me escribió un mensaje muy alegre, en el que tenía más de dos citas para la misma noche.
¿Eso es una señal del crecer (mío, no de ella)?
Todos estos comentarios podría haberlos hecho mi madre, con toda seguridad. Lo único que me diferencia es que ella no utilizaría un blog, sino algún que otro diario íntimo o, directamente, mi oreja pegada al teléfono. Y hasta hace seis meses, todo esto jamás se me hubiera ocurrido.
¿Eso es una señal del crecer? ¿Reconocer que, a pesar de todo (y por todo, además), terminaremos reflexionando como nuestros familiares de referencia?
Bueno, a decir verdad, mi madre no escribiría esto en la computadora a las tres y cuarto de la mañana, levemente embriagada y dormida. Eso nos exime a las dos.

No hay comentarios: